Bienvenido Querido Hermano.

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1 de diciembre de 2010

Las Oraciones curan el cuerpo y el alma.

¿Conoces tú a Dios? Vivir la vida de Dios--->
<----Rosario o Coronilla de la Misericordia.




«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra;
o si le pide un pez, le dé una culebra?
Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos,
¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!
«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. Mateo 7, 7-12.

Un texto semejante se reproduce en Lucas 11, 9-14.
Los cristianos no somos los únicos en proponer la oración como terapéutica, los templos de Esculapio también tenían una implicancia religiosa.
Muchos se habían curado en estos templos, durante varias siglos, usando la oración como medicina para el cuerpo.
Se sabe que en épocas romanas donde los primeros cristianos servían de alimentos a los leones, enfrentaban a la cruel muerte con plegarias en sus labios, invocando al Dios de los Cielos, la ayuda necesaria ya que morían en el nombre de Él.

Resulta llamativo que la Iglesia Católica esté siempre asociada con milagros.
Entre éstos siempre se destacan las curaciones.
Oraciones que se hacen a Dios o a los Santos invocando su ayuda.

Jesús sabía muy bien que lidiaba con hombres de poca fe que necesitaban ver para creer.
Cristo hizo ver a los ciegos, caminar a los paralíticos, resucitó a los muertos, y curó a los leprosos. Los apóstoles siguieron estos ánimos terapéuticos y entre todos los santos hubo curaciones milagrosas.
En medio de todo ésto siempre hubo oraciones antes de ser curado, invocaciones a Dios, que es quién realmente cura.
Y hasta Jesús da gracias al Padre, hace una oración, y realiza el milagro.

Hace pocos años la literatura médica se vio invadida por una serie de artículos acerca de los efectos de las oraciones sobre el curso de las enfermedades.
Casi todos señalan la prontitud con la cual se recuperaron todos aquellos que rezando consiguieron lograr tal fin.
Muchos de estos artículos fueron discutidos en cuanto a su metodología.
Cómo y cuánto rezaban. A quién le rezaban.
Si ya rezaban antes o comenzaron a hacerlo con motivo de la enfermedad etc, etc.

El deseo de curarse.

Los médicos más que nadie, saben que el primer camino a la curación es el mismo deseo de curarse.
No todas la personas creyentes rezan, como deberían hacerlo, pero las que sí lo hacen suelen extender ésta cualidad a otros órdenes de la vida, y además de creer en Dios, los Santos y la Virgen creen que las oraciones curan, si se pide con fervor, insistencia, perseverancia, y por sobre todo con humildad.

La humildad hace que Dios abra su corazón y nos llene de todo lo que le pedimos en las oraciones, siempre y cuando sea para el bien de las almas, y si además lo que pedimos no es para nosotros, Dios nos favorece doblemente.
Esta tendencia a aferrarse a cosas intangibles, las oraciones espirituales y/o tangibles, el ver que realmente cura, hace que en las personas les permita cierto grado de seguridad, que se traduce en sensación de bienestar.

Podría ser que ésta sensación desencadene una reacción, liberando sustancias que producen una relajación y hasta pueden beneficiar la evolución de la recuperación del paciente. Explicación médico-científica.

Pero para el creyente, la oración va muchos más allá de una sensación de relajación, se siente mucho mejor si reza y sabe que curarse no solo depende de la oración, sino de la ayuda médica y que ambas van juntas.
"A Dios rogando y con mazo dando".
Rezando Dios nos da luces para seguir el verdadero camino de la curación corporal.

En el caso de los no creyentes, éstos extienden su incredulidad a los demás aspectos de la vida, entre ellos dudan de los médicos y las promesas de curación.
Suelen ser personas autosuficientes y con alta autoestima.
Ante situaciones límites se desesperan, algunos recurren a brujerías, sin resultado, y entonces colapsan sus sistemas de defensas, tanto psicológica como inmunológicos y entran en depresión continúa.

No es extraño presenciar un cambio en las creencias de éstas personas. Si alguien reza con humildad y pide por ellas, los méritos de las oraciones hacen que replanteen su concepción existencial, y algunos hasta recuperan la fe perdida.

Distinguir entre orar y rezar.

Se entiende por rezar el hecho de recitar de memoria frases u oraciones aprendidas con anterioridad.
Para la oración, sin embargo, no es necesario ejercicio alguno del intelecto.
Se trata de una disposición interior y afectiva que busca solamente un encuentro en la intimidad con el Señor.
Para ello no hace falta construir frases, ni poner en marcha la memoria.
Sobran las palabras, basta únicamente la voluntad:
"Lo quiero y quiero estar con Él"

En este sentido podemos afirmar que la oración es un diálogo profundo con Dios, y como en todo diálogo, se hace imprescindible la escucha, la actitud abierta y receptiva hacia Aquel de quien lo esperamos todo, en quien confiamos y a quien entregamos nuestra vida.

Si la oración es comunicación con Dios debemos ser conscientes de que, más esencial que lo que nosotros digamos es lo que Dios nos puede transmitir y más importante aún que el mensaje siempre será el Emisor.
Toda comunicación es válida en tanto y cuanto favorece el encuentro, de esta forma la mejor finalidad de la oración será procurar el encuentro íntimo y personal con Dios nuestro Señor.
Solo así veremos que la oración hecha más con el corazón que con la mente, nos unirá tanto a Dios que vamos a querer estar fundidos en El, y repitiendo ésto con frecuencia, no vamos a querer despegarnos nunca más Dios.

¿Por qué hay que hacer oración?

Hay un proverbio oriental que dice:
Si tienes un amigo recorre con frecuencia el camino hacia su casa, de lo contrario corres el peligro de que crezca la maleza y no encuentres el camino.

Esta frase expresa la importancia de la oración.
La amistad que podemos hacer con Dios, y el amor que nos ofrece es un regalo, el mejor regalo, que nos podemos hacer.
Es por lo tanto gratitud total y absoluta; nadie nos puede exigir amistad, ni nosotros se lo podemos exigir a nadie.
Sin embargo la amistad una vez que se tiene, requiere ser cultivada, cuidada y atentida. Se convierte de esta forma en una tarea.
El amor se alimenta con la presencia de la persona amada. Es necesario encontrar tiempo para estar con él.
Hablar, escuchar, y ver qué necesita forma parte del amor bien entendido.

No es suficiente verlo y hablarle entre el barullo de la gente, hay que reservar un espacio para la intimidad, para estar a solas, para compartir la existencia con quién quieres, con quién amas.

Cuando esto no se hace o se abandona, al principio se echa en falta, después la amistad va enfriándose poco a poco y al final la distancia y la lejanía provocan que estas personas terminan viéndose como extraños y desconocidos.
La presencia del otro ya no dice nada, desapareció, murió el amor.

En nuestras relaciones con Dios nos puede pasar exactamente lo mismo.
Más de una vez habremos observado a personas cercanas, comprometidas con el Evangelio y que, al volcarse en una activismo desenfrenados, empiezan descuidando la oración y acaban perdiendo la fe.
La oración junto con la Eucaristía, alimenta la fe, consolida la esperanza, acrecienta el amor.
Si dejáramos de hacer oración es como si dejáramos de comer.
Al principio se siente hambre, pero después ésta desaparece y estamos en el plano inclinado hacia la muerte. Cualquiera que deje de comer sabe lo que le espera.

Las personas que van a misa sufren menos depresiones

Este es un dato comprobado donde se encontró que las personas de asisten a misa sufren menos depresiones, y están mas sanos que los que no lo hacen y reciben los sacramentos en la casa.
En caso de los ancianos les ayuda mucho por la angustia que le producen el ver que ya sus fuerzas no son las misma que cuando eran jóvenes.
Otros trabajos han relacionado la oración con el alivio de ciertos males, como el asma, la ansiedad e incluso con algunas enfermedades inmunológicas.
No hay duda: la fe puede ser una fuente de fuerza vital.

Mejor rezar en grupo

Existen centenares de estudios que demuestran que la oración tiene efectos positivos en el organismo.
Los mayores beneficios se obtienen cuando se reza en comunidad o se acude a ritos y ceremonia comunitarias (la misa, el rosario etc).
La asistencia a estos actos favorece la sensación de pertenecer a un grupo, y obliga a desplazarse fuera del hogar y estimula la fuerza de voluntad para seguir los consejos del médico.
Algunos médico en EE.UU y Europa están relacionados con algunas asociaciones espirituales, donde se aconsejan a los doctores que se interesen por las creencias de sus pacientes.
Así favorecen la comunicación y estimulan en los pacientes el deseo de curarse.
Debido a que todo está en nuestra fuerza interior, y mejorando nuestro interior se pueden mejorar las ganas de vivir.
Aunque algunos le atribuyen cualidades energéticas mágicas a la oración sólo se sabe que es muy buena, efectiva, hace tan bien al cuerpo como al alma, está comprobada que es excelente en caso de depresiones, angustias, soledad y además ha servido para curar y corregir cierto males.






San Pedro Julián Eymard, estimaba mucho la oración, le daba mucha importancia, para él, era el camino seguro de salvación, la oración nos une más íntimamente a Dios.

Por favor lee;
<------El Espíritu de Oración Parte 1

Frases y Dichos

El alma es la vida del cuerpo, Dios es la vida del alma. (San Agustín)
Cuando un hombre tiene un porqué vivir, soporta cualquier cómo. (Nietzschen)

El hombre pobre tiene poco, pero el avaro no tiene nada.(Británico)

La vida es una carrera de abstáculos por vencer.(Italiano)

Amar no es mirarse uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección. (Saint Supery)

Quien no tiene enemigos, tampoco tiene amigos.(Judío)

La familia que reza unida permanece unida. (Juan Pablo II)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero pedir la curación de una hermana, operada hace 4 semanas de hidrocefalia, y, ayer ingresada con meningitis bacteriana, y, de mis obsesiones

Jesbelén dijo...

Hola, querido/a Hermana/o, he recibido tu mensaje, y ten por seguro que estaré pidiendo por tu hermana operada de Hidrocefalia, y con Meningitis bacteriana.
Ponte tu en las manos de de Nuestro Señor Jesucristo, a través de Nuestra Madre la Santísima Virgen María, ella más que nadie pedirá por tu hermana.
Sólo tenemos que pedirle con mucha confianza y nuestra oración llegará al oido de Dios Padre Celestial.
Reza, mucho, mucho y nunca te desanimes, aún en las grandes pruebas. La oración todo lo puede, te lo aseguro por propia experiencia, aunque más sea, di la siguiente oración;
JESUS,MARIA OS AMO SALVAD LAS ALMAS.
Reza todo lo que más puedas, no te canses nunca de rezar, nunca. Y obtendrás un premio que te reconfortará el tu alma y el alma para quien reces, en esta caso tu hermana.
Reza cerca de tu hermana o de cualquier enfermo lo siguiente;
PADRE ETERNO YO TE OFREZCO LA PRECIOSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, PARA CURAR LA DE NUESTRAS ALMAS.
Y el emfermo encontrará la paz necesaria del cuerpo y el alma.
Qué Dios te bendiga.
Rezo por tí, un abrazo, hasta pronto.

Anónimo dijo...

Graciaas por colocar informacion y comentarios aserivos, yo deseo curar mis angustias y miedos internos, y humildemente les envio muchas bendiciones a cada persona que contribuye a que la oracion sana el alma, gracias una vez mas por inspirar a muchas personas..... y a los que vamos en ese camino.... animo que hay perdon y buena ventura para todos!!!!