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2 de septiembre de 2011

Arcángeles: San Miguel, San Gabriel y San Rafael.

El pecado y graves consecuencias--->
<---La moral o los deberes que hay que cumplir para mercer el Cielo.


Miguel, Gabriel, y Rafael, son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura. Tres príncipes de la corte celestial, cuya Fiesta se celebra el 29 de Septiembre.

En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.

Los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses.

La Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda.

Fiesta de los Angeles en España

El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica, en España y después se propagó en toda Europa y Asia, llegando a las tres américas.
Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha del año 1494.

El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.

En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.

Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.

En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel.
Y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.

Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles.
Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.

Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles.

Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles.

"Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor" (Tb 12:15)

"Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que Era y que viene de parte de los Siete Espíritus Angéllicos que están delante de Su Trono" (Ap 1:4),

Las Sagradas Escritura mencionan el nombre de solo tres:

Miguel (Ap 12:7-9),

Gabriel (Lc 1:11-20; 26-38)

Rafael (Tobit 12:6, 15).

Los nombres de los otros cuatro arcángeles son;

San Uriel. Su nombre significa: "Fuego de Dios".

Se le representa con una espada en el jardín del Edén.
Se lo considera al Arcángel puesto por el Padre Eterno a las puertas del Paraíso con su Espada de Fuego, Aquel que expulso a Adán y Eva.

Combate el espíritu de la ira, del odio y de la impaciencia, poniendo en el corazón las virtudes de la dulzura, benignidad, paciencia y mansedumbre.
Con la dulzura y la paciencia vencemos y atamos al espíritu malvado.
"Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso a vuestras almas" (Mateo 11,29).

San Barachiel ó Baraquiel. Su nombre significa: "Bendición de Dios"

Pedimoa a San Barachiel, nos proteja de caer en la pereza, la indiferencia a las Cosas Santas, en la mortal tibieza; y liberen a las almas por las que rezamos, o nos rodean, del pecado capital de pereza y la mortal caída en la tibieza e indiferencia.

El celo en el bien es necesario a la santidad, a la dicha, porque:
"El Reino de los Cielos sufre violencia y tan solo los violentos lo pueden arrebatar" (Mateo 11,12).

Y en otro lugar Jesús dice:
"No todos los que dicen Señor, Señor entrarán en el Reino de los Cielos, sino aquellos que hacen la Voluntad de mi Padre que está en los Cielos" (Mateo 7,21).

Los tibios son a los ojos de Dios también peores que las almas frías.
El Señor dice: "Puesto que no eres ni caliente ni frío, sino tibio, yo comienzo a vomitarte de mi boca" (Apocalipsis 3,16).

San Jehudiel. Su Nombre significa: "Alabanza de Dios":

Combate el espíritu de la envidia y de celos.
El espíritu de la envidia se dirigió contra María Santísima, porque de ella debía salir la Encarnación de la Divina Persona.
Su envidia lo empujó en contra del Decreto de Dios.

El pecado de envidia es celoso del bien del prójimo. Una vez en el Antiguo Testamento, sus hermanos querían quitar de en medio a José por envidia, porque era el hijo predilecto de Jacob.

La envidia cegó a los fariseos frente a la Santidad y al poder milagroso de Dios.
Su envidia se transformó en odio en contra del Señor y lo condenó a muerte.
Nosotros logramos vencer la envidia con el amor a Dios, a sus mandamientos y al prójimo, con la benevolencia, aceptando y reconociendo al prójimo.

San Saeltiel. Su Nombre significa: "Plegaria a Dios":

Se lo representa con las manos juntas en oración profunda o con el incienso de adoración, representando así su unión gozosa con Dios;

Combate el espíritu de la intemperancia, la gula y del exceso en la bebida.
La intemperancia lleva a toda clase de pecados y de delitos.
El Salvador nos advierte:
"Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones por los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida.
No sea que ese día caiga de repente sobre ustedes" (Lucas 21,34).

Estos cuatro Arcángeles no aparecen en la la Biblia.
Se encuentran en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica.

La Iglesia reconoce los nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras.
Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina de la Iglesia Católica, ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Debemos tener cuidado con otros nombres dados a los ángeles, algunos de los cuales son de origen ocultista, de la Nueva Era, o para ritos macabros.

MISIÓN DE LOS ÁNGELES

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad.

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos humanos.

En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente a los ángeles.
La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro, de respeto, transmitían alegría, y algunos de mucha luminosidad. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías, vieron ángeles.

En el siglo IV, año 500, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, año 600, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados.
Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21).

Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres.
Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones.

Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina.

La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados.
Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:

nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del maligno.
Luchan con todo su poder por y con nosotros, siempre en pos de nuestro beneficio y para el bien de nuestra alma.

Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes).
También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.

En la hora más cruel y tremenda de Jesús, cuando sudaba sangre en el huerto de Getsemaní, al orar incesantemente por los dolores y el sacrificio que debía padecer para expiar por nuestros pecados, aparece un ángel confortándolo y consolándolo.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida.
En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.

Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías.
Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él.
Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él.

Este será el último servicio que nos presten pero el más importante.
El arcángel Rafael dice a Tobías:
"Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor", (Tob 12, 12 - 16).

Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida.

"Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente", (Lucas 15, 10).

Exodo 23, 20-23a:

Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.
Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»

Mateo 18,10:

Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

San Basilio:

"Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).

LOS ÁNGELES TIENEN LA MISIÓN DE AYUDAR AL SER HUMANO.

Hay relatos bien documentados acerca de de la protección de los ángeles en favor de soldados, policías y, en general, de grandes grupos de individuos en situaciones de peligro.
Existen también narraciones de curaciones notables, tanto oficialmente reconocidas como oficiosamente admitidas, que confirman la universalidad de la intervención angélica.

Se sabe que los ángeles guardianes están con nosotros desde nuestro nacimiento y asiste a nuestras alma a través del tiempo.
Nunca nos abandonan, critican o censuran. Solo exigen que seamos conscientes de su proximidad, y solo esperan a que los llamemos para aportar esperanza, ánimos e incluso humor.
Los relatos de las intervenciones angélicas muestras que en todo momento están siempre muy cerca de nosotros.

También podemos llamarlos para que vengan a otros momentos de apuros.
Le sorprendería saber cuán inmediatamente se desplazan hacia nosotros y sobreviene la intervención para aliviar o ayudar a quienes lo necesiten.

A los ángeles les complace responder nuestras plegarias, y asistirnos ya sea en caso de necesidad o simplemente para saludarlo al comienzo del día.
Al fin y al cabo, esa es su misión, Dios los ha creado para vivir junto a nosotros, hasta el fín de nuestros días en la tierra.

La biblia dice que cuando dejemos este mundo, nosotros juzgaremos a nuestro ángel de la guarda; si ha cumplido bien su misión o no, de protejernos, asistirnos, y ayudarnos en caso de necesidad, u orientarnos por el buen camino para ir al Cielo.

Los ángeles nos consuelan de las penas diarias, logran que dejemos de sentir miedo y ponen un fín a la infelicidad.
Nos convencen de que, sea cual fuere lo que suceda en nuestra vida, siempre seremos amados, guiados, comprendidos y protegidos por Dios, cual madre protege a sus hijo.

Nuestro alma no debe morir ni perderse, si pedimos el auxilio de nuestro ángel.
Ni siquiera, en realidad, es posible que fracasemos.
Siempre se nos proporcionará otra oportunidad de aprender, de corregirnos, de no volver a caer; y nuestras almas recibirán la experiencia que precisan para su desarrollo.

Es posible que en ocasiones sea tan intenso el dolor que nos aqueja o tan definitiva una separación con Dios, que no podamos ver la intención Suprema, ya que detrás del dolor, siempre hay una enseñanza, que debemos aprender.

Y, sin embargo, con el paso del tiempo, se despliegan las circunstancias para descubrir la llave que abre la puerta de la siguiente etapa de nuestra existencia.
A veces llegamos a advertir que solo fuimos capaces de superar una dificultad porque recibimos la gracia y el amor de una fuente superior; Dios.

JERAQUÍA DE LOS ÁNGELES

Desde el Seudo Dionisio (siglo VI, año 700), Padre de la Iglesia, suelen enumerarse tres jerarquías con tres coros cada una, sumando un total de nueve Coros u Ordenes Angélicos.

Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos.
Dentro de esta jerarquía, los superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.
Cada tres coros de ángeles constituyen una jerarquía y todos ellos forman la corte celestial.

1ra. Jerarquía o Jerarquía Suprema:

Serafines, Querubines y Tronos.

Serafines:

Estos ángeles de la mas alta jerarquía se dedican exclusivamente a glorificar, amar y alabar a Dios en su presencia.

Son los "alabadores" de Dios. Serafín significa "amor ardiente".
Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
(Isaías 6, 17)

Querubienes:

Son los "guardianes" de las cosas de Dios.
Aparecen como encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida.
Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones.
"Se sienta sobre querubines".
(Génesis, Éxodo, en la visión de Ezequiel, 1, 4 y Carta a los Hebreos, 9,5).

Tronos:

Los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.

2da. Jerarquía o Jeraquía Media:

Dominaciones, Virtudes y Potestades.

Estos ángeles gobiernan el espacio y las estrellas. Son los responsables del universo entero.

Para San Gregorio, los nombres de los ángeles se refieren a su ministerio:

Las Dominaciones son los que participarán en el gobierno de las sociedades.

Las Virtudes son los encargados de hacer los milagros.

Las Potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas.

3ra. Jerarquía o Jerarquía Inferior.

Principados, Arcángeles y Ángeles.

Los Principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales.

Los Arcángeles son los que intervienen en todas nuestras necesidades; esto lo vemos también en la Biblia, cuando se nos presenta la intervención de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, vemos que directamente intervienen en la vida de los hombres, cada uno con su propia misión dada por el mismo Dios.

También se les ha dado la misión de proteger naciones, ciudades e Iglesias.
La visión del profeta Daniel es la que confirma esta misión. (Dn 7 y 8).
El cuidado de la Iglesias se confirma con el pasaje de Ap. 1:20 cuando se refiere a los Ángeles de las siete Iglesias.

Algunos autores y Místicos, dividen a los ángeles entre asistentes al Trono Divino, y Mensajeros de Dios para cumplir diversas misiones por encargo suyo.
Así por ejemplo, el Libro de Tobías tiene como personaje central al Arcángel Rafael, el cual desempeña un oficio protector admirable y nos muestra el Amor de Dios manifestado en el ministerio de los Ángeles:
"Yo soy Rafael, uno de los siete Santos Ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tiene entrada ante la majestad del Santo" (Tob. 12,1

En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. Hay quien interpreta los nombres de los ángeles como correspondientes a su grado de perfección.

Existe, también, una jerarquía basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos.

A los arcángeles les podríamos llamar los "asistentes de Dios".
Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.

ARCÁNGEL SAN MIGUEL

La palabra Arcángel proviene de dos palabras. Arc = el principal.
Y ángel. O sea "principal entre los ángeles. Arcángel es como un jefe de los ángeles.

El nombre de Miguel significa "quien como Dios".
Su conducta y fidelidad nos debe invitar a reconocer siempre la señoría de Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.

El Arcángel Miguel es el que arrojó del Cielo a Lucifer, el ángel de la luz, y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final.

A San Miguel lo nombre tres veces la S. Biblia.
Primero en el capítulo 12 del libro de Daniel a donde se dice:

"Al final de los tiempos aparecerá Miguel, al gran Príncipe que defiende a los hijos del pueblo de Dios.
Y entonces los muertos resucitarán. Los que hicieron el bien, para la Vida Eterna, y los que hicieron el mal, para el horror eterno".

En el capítulo 12 del Libro del Apocalipsis se cuenta lo siguiente:

"Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra Satanás y los suyos, que fueron derrotados, y no hubo lugar para ellos en el cielo, y fue arrojada la Serpiente antigua, el diablo, el seductor del mundo.

Ay de la tierra y del mar, porque el diablo o satanás ha bajado a vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo".

En la Carta de San Judas Tadeo se dice:

"El Arcángel San Miguel cuando se le enfrentó al diablo le dijo:
‘Que te castigue el Señor’".
Por eso a San Miguel lo pintan atacando a la serpiente infernal.

La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales.
Y él cuando lo invocamos llega a defendernos, con el gran poder que Dios le ha concedido. Muchos creen que él sea el jefe de los ejércitos celestiales.

ARCÁNGEL SAN GABRIEL

En hebreo significa "Dios es fuerte", "Fortaleza de Dios".
Aparece siempre como el mensajero de Yahvé o Dios, para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias.
Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios, Jesucristo.

A este Arcángel se le nombra varias veces en la S. Biblia.

Él fue el que le anunció al profeta Daniel el tiempo en el que iba a llegar el Redentor.
Dice así el profeta:
"Se me apareció Gabriel de parte de Dios y me dijo: dentro de setenta semanas de años (o sea 490 años) aparecerá el Santo de los Santos" (Dan. 9).

Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que jamás se le haya confiado a criatura alguna: anunciar la encarnación del Hijo de Dios.
Por eso se le venera mucho desde la antigüedad.

Su carta de presentación cuando se le apareció a Zacarías para anunciarle que iba a tener por hijo a Juan Bautista fue esta:
"Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios" (Luc. 1, 19).

San Lucas dice:

"Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María, y llegando junto a ella, le dijo:
‘Salve María, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se turbó al oír aquel saludo, pero el ángel le dijo:
‘No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será Hijo del Altísimo y su Reino no tendrá fin’".

San Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre.

ARCÁNGEL SAN RAFAEL

Su nombre quiere decir "medicina de Dios".
Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer.
Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios.
Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar.

Su interesante historia está narrada en el día 7 de febrero. San Rafael es muy invocado para alejar enfermedades y lograr terminar felizmente los viajes.

Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes.
Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

LOS ÁNGELES CUSTODIOS

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo.
Afirma sobre este tema San Jerónimo:
"Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia".

En el Antiguo Testamento se puede observar como Dios se sirve de sus mensajeros para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando a Elías lo alimentó un ángel, (1 Reyes, 19, 5).

En el Nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que aparecen estos seres: el mensaje a San José para que huyera a Egipto y los ángeles que sirvieron a Jesús, después de las Tentaciones en el desierto, entre otros ejemplos.

Se puede decir que los ángeles custodios son compañeros de viaje, viven junto a nosotros, que siempre estarán al lado nuestro, y acudirán siempre que le llamemos, en las buenas y en las malas, sin separarse ni un solo momento de nuestras vidas.

Estan a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le olvidamos.

Y, lo más importante, es que no se aparta de nosotros ni siquiera cuando perdemos la gracia de Dios por haber cometido algún pecado grave o no.
Nos presta auxilio para enfrentar de mejor ánimo las dificultades y tentaciones de la vida diaria, y las asechanzas del demonio, que quiere nuestra perdición eterna.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como si fuera pura fantasía.
Pero, si pensamos que al crecer la persona se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, el ángel custodio será de gran ayuda.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que és.
Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro, siempre atento a le pedimos.

Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos, siempre y cuando sea para bien y provechoso de nuestra alma.

Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos ni deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios sabe lo que hay dentro de nuestro corazón.
Ellos, en cambio, sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También podemos pedirle favores especiales a los ángeles de la guarda para otras personas para que las protejan de determinados peligros o las guíen en situaciones difíciles.

¿QUE NOS ENSEÑAN LOS ÁNGELES?

Nos enseñan a:

glorificar al Señor Dios, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.

cumplir con exactitud y prontamente todas las órdenes que recibimos del Señor y a cumplir su Voluntad sin discutir sus mandatos ni aplazando el cumplimiento de éstas.

servir al prójimo, pues ellos están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan en la vida.
Esto nos anima a compartir con nuestros hermanos penas y alegrías.


¿QUIÉNES SON LOS ÁNGELES CAÍDOS?

Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia permanente.

Pero algunos ángeles, encabezados por Luzbel o Lucifer, éste el más bello de los ángeles y de mayor luminosidad e inteligencia, se llenaron de malicia y de soberbia, y se negaron a adorar a Jesucristo, Dios hecho hombre, por sentirse seres superiores.

No contento con el estado que Dios lo había creado, Luzbel convenció a otros ángeles que podían luchar contra Dios y así poder quitarle todo el poder que tenía, y llegarían a ser semejantes al Creador Supremo.

Así, comenzó una lucha en el Cielo, al rechazar eternamente a Dios con un acto libre y expontáneo de su parte, ya que al ser seres inteligentes, los ángeles sabían las consecuencias de dicho acto, y lejos de arrentirse y pedir perdón a Dios, continuaban con su soberbia, arrastrando a miles y miles de ángeles a ponerse encontra de Dios.

El arcángel Miguel y sus ángeles, son los encargados de luchar en el Cielo contra Luzbel y sus ángeles, y por orden de Dios, son todos arrojados al infierno eterno.

Bastó un solo pecado para que las tres cuarta parte de los ángeles, fueran a parar al lago de fuego eterno.
Quedaron confinados a un estado eterno de tormento, suplicios, y sufrimientos, en donde nunca más podrán ver a Dios, tal cual ellos lo conocieron, cara a cara.

Este es el castigo de los que se revelan contra Dios.

Al estar privados de la bondad y el amor eterno de Dios, los ángeles en el infierno se convirtieron en demonios, conservando toda la inteligencia e inmortalidad que Dios les dio al crearlos.
No cambiaron en nada, su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales.

Ahora toda ésa inteligencia, solo sirve para hacer el mal, maldecir contra Dios, insultar y blasfemar todo lo que Dios ha hecho y creado con amor.

Luzbel es también denominado Lucifer, Diablo o Satán.

Lucifer es el enemigo de Dios. Jesús le llama “el engañador”, “el padre de la mentira”.
Su constante actividad en el mundo busca apartar a los hombres de Dios mediante engaños, mentiras e invitaciones al mal.
Quiere evitar que conozcan a Dios, que lo amen y que alcancen la felicidad eterna, que él y sus ángeles perdieron, por la soberbia.

Es un enemigo con el que se tiene que luchar para poder llegar al Cielo.

Los demonios se encuentran organizados en jerarquías, tal y como fueron creados en un principio, subordinados los inferiores a los superiores.

Satanás y sus demonios comenzaron sus maléficas acciones con Adán y Eva y no se dan por vencidos en su labor.
Aprovechan la inclinación del hombre hacia el mal por su naturaleza que quedó dañada después del pecado original.

Son muy astutos, disfrazan el mal de bien.
Su acción ordinaria en el hombre es la tentación.
Por ello rezamos en el Padrenuestro: “...no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.”

ESPÍRITUS INMORTALES ALABAD A DIOS.

Lucas 2:13-14:

Los ángeles alaban a Dios;
De repente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían:

-¡Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz

a los hombres de buena voluntad!

Bendecid al Señor, ángeles suyos, ejecutores de sus órdenes (Sal 1023).

Te doy gracias, Señor, de todo corazón. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor
(Sal 137)

ORACIÓN AL SANTO ANGEL
CUSTODIO DE ESPAÑA


Escasamente conocida y difundida en la actualidad, parece que su fiesta se remonta a tiempos del rey Fernando VII.
Fue especialmente promovida por el Beato Manuel Domingo y Sol (1836-1909) con la impresión de estampas como la que se muestra en esta página, y cuyo texto y oración también se reproducen aquí.
Inicialmente la festividad se celebraba el 1 de octubre, pero tras el Concilio Vaticano II fue trasladada al 2 de octubre, festividad de los santos Ángeles Custodios.

ORACIÓN

Oh, bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo defiendas y custodies.

Postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección; contigo le alabamos y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

Acepta, Ángel Santo, estos piadosos cultos que a tu honor dedicamos, ilumina nuestras inteligencias, conforta nuestras voluntades, presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas con las tuyas.

Defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es, y muy feroz, de nuestra Patria; alcánzanos del Señor que saquemos fruto y provecho espiritual de estos cultos, que crezcamos en la veneración a ti, en tu amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección para que defendidos, custodiados y regidos por ti sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida privada y pública.

Para que se salven muestras almas y las de nuestros compatriotas todos; para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica y Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique.

Corazón de Jesús, apresurad vuestro reinado en España.
Virgen Inmaculada, Santiago Apóstol, santa Teresa de Jesús y Santo Ángel, patronos de España, conservad la fe y la unidad católica en nuestra patria.

Amén.

A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO.


Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y de los ejércitos celestiales,
custodio y defensor de las almas, proteje a la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus demoníacos.

Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor.

Que tu virtud nos dé fuerzas todos los días de nuestra vida, especialmente en el momento de la muerte, para que, nos defiendas con tu poder de los demonios y de todas sus asechanzas, y así, salgamos de este mundo victoriosos, presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad de Dios Nuestro Señor.

Amén.

LETANÍA DE LOS SANTOS ÁNGELES

Rezado el 29 de septiembre, y estado de gracia, se gana Indulgencia plenaria.


-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, ten piedad de nosotros.

-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, óyenos.

-Cristo, escúchanos.

-Dios Padre, Creador de los Angeles, escúchanos.

-Dios Hijo, Señor de los Angeles, escúchanos.

-Dios Espíritu Santo, Vida de los Ángeles, escúchanos.

-Santísima Trinidad, delicia de todos los Ángeles, Ten piedad de nosotros.

-Santa María, Ten pidad de nosotros.

-Reina de todos los Ángeles, (Se repite en todas las que sigue --> Ruega por nosotros.

-Santos Querubines, Ángeles de la Palabra,

-Santos Tronos, Angeles de la Vida,

-Santos Ángeles de la Adoración,

-Santas Dominaciones,

-Santas Potestades,

-Santos Principados del Cielo,

-Santas Virtudes,

-San Miguel Arcángel,

-Vencedor de Lucifer,

-Ángel de la fe y de la humildad,

-Preservador de la santa unción,

-Patrono de los moribundos,

-Príncipe de los ejércitos celestes,

-Compañero de las almas de los difuntos,

-San Gabriel Arcángel,

-Santo Ángel de la Encarnación,

-Fiel mensajero de Dios,

-Ángel de la esperanza y de la paz,

-Protector de todos los siervos y siervas de Dios,

-Guardián del santo Bautismo,

-Patrono de los Sacerdotes,

-San Rafael, Arcángel,

-Ángel del Amor divino,

-Vencedor del enemigo maligno,

-Auxiliador en la gran necesidad,

-Ángel del dolor y de la curación,

-Patrono de los médicos, de los caminantes y de los viajeros,

Ruega por nosotros.

-Grandes Arcángeles Santos,

-Ángeles del servicio ante el trono de Dios,

-Angeles del servicio para los hombres,

-Santos Angeles Custodios,

-Auxiliadores en nuestras necesidades,

-Luz en nuestra oscuridad,

-Apoyo en todo peligro,

-Exhortadores de nuestra conciencia,

-Intercesores ante el trono de Dios,

-Escudo de defensa contra el enemigo maligno,

-Constantes compañeros nuestros,

-Segurísimos conductores nuestros,

-Fidelísimos amigos nuestros,

-Sabios consejeros nuestros,

-Ejemplos de nuestra obediencia,

-Consoladores en el abandono,

-Espejo de humildad y de pureza,

-Angeles de nuestras familias,

-Ángeles de nuestros Sacerdotes y pastores...

-Angeles de nuestros niños,

-Ángeles de nuestra tierra y Patria,

-Ángeles de la Santa Iglesia,

-Todos los Santos Angeles, Rogad por nosotros.

-Asistidnos en la vida.

-Asistidnos en la muerte.

-En la muerte repentina y no preparada.

-En el Cielo se los agradeceremos. Rogad por nosotros.

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Señor.

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Escúchanos, Señor.

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.

V. Dios mandó a sus Ángeles que cuiden de ti.
R. Los cuales te guardarán en todos sus caminos.

Amén. Amén. Amén.


Oración al Angel de la Guarda

Angel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día,

Ya que la Divina Providencia
me ha encomendado a tí,
alúmbrame, guárdame, rígime y
gobiérname.

Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría.

No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin Ti soy chiquito
y me perdería.

Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!

Bendita la luz del día
y el Señor que nos la envía.
¡Bendito el Niño Jesús,
bendita Santa María!

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo.

Jesus de mi vida,
fuistes niño como yo,
mira cuanto que te quiero
que te doy mi corazón.


Frases y Dichos

Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo. (William Arthur Ward)

Un padre es un hombre que espera que sus hijos sean tan buenos como él hubiera querido ser. (Jane Fonda)

El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad. (Osho)

Cuando pedimos un consejo, generalmente estamos buscando un cómplice. (Marqués de la Grange)

Vive tu vida como te gustaría que tus hijos vivieran la suya. (Benjamín Franklin)

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia. (Michael Levine)

Cuando más grande es el sueño más grande es el golpe. (Japonés)

He aprendido que cuando menos tiempo derrocho, más cosas tengo. (Latino)