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11 de junio de 2016

Los Atributos de Dios. Dios es Misericordioso

<---Jubileo Extraordinario de la Misericorida


Actualmente estamos en el año jubilar ó año de la Misericordia que comenzó el 8 de Diciembre de 2015 y terminará el 20 de Noviembre de 2016. Se habla mucho de Jesús Misericordioso y que Dios es Misericordioso. Siempre se ha hablado de que Dios es conocido como un Dios de misericordia y de mucha gracia. A las personas a menudo les resulta difícil comprender la misericordia que tiene Dios, ya que hay varios refranes ó dichos que le han dado muy mala prensa. A menudo se dice: "Dios te va castigar", ó "Dios castiga sin palo y sin cuarta" ó "Dios castiga sin palo y sin rebenque".

Aunque muchos son los refranes, todos aseguran que Dios castiga y ésa creencia ha llevado a un mal concepto de un "Dios Castigador". Nada más lejos de la realidad. Dios es Misericordia, no hay que dudarlo nunca de éso, Dios no castiga jamás, es el mismo ser humano quien se castiga a sí mismo, alejándose de Dios y tomando un camino equivocado, y ése camino trae como consecuencias; errores, discordias, maldades, odios, mentiras y hasta muertes.

Pero, ¿QUÉ ES LA MISERICORDIA DE DIOS?

Que perdona, que siempre está dispuesto a perdonar. Sea lo que sea, Dios siempre perdona, no importa cuántas veces hayas pecado, Dios siempre quiere perdonar. Dios es rico en Misericordia, por lo tanto, Dios es rico en perdonar.
Siempre espera que el pecador vuelva a Dios, reconozca su pecado y pida perdón y Dios que está ansioso por perdonar y despliega su abundante gracia del perdón hacia quienes lo piden.


LOS ATRIBUTOS DE DIOS

La esencia de Dios son sus atributos.
Los Atributos de Dios son perfecciones que manifiestan su esencia, atráves de ellos podemos saber quién es Dios y qué es Dios.
No difieren de ella.
Lo que son sus Atributos son Él mismo, y manifiestan algún aspecto particular y totalizante de su infinito ser, de su infinita esencia y de su inconmensurable substancia.

Los Atributos de Dios son:

la inmensidad,

la omnipotencia,

la bondad,

la benignidad,

la misericordia,

la sabiduría,

la veracidad,

la justicia,

la belleza,

la simplicidad, (no compuesto por nada, espíritu puro),

la unicidad,

la infinitud (sin límites, no tiene límites),

la inmensidad,

la inconmensurabilidad,

la eternidad (sin sucesión de días ni horas, de acontecimientos, en eterno presente),

la inmutabilidad (que jamás cambia),

inconmutable,

inefable, la incomprensibilidad,

indecible,

innombrable,

la singularidad,

la felicidad.

Además es increado (nadie lo creo) uno y único, entre otras cosas.

De todos sus atributos de Dios, el más importante de todos es "la Misericordia".

DESAROLLO

Necesidad y libertad:

Dios se ama necesariamente a sí mismo y a las cosas distintas de sí libremente, como para crear o no crear el mundo, haberlo hecho de esta manera o de otra distinta, redimirnos de esta forma o de otra.

La omnipotencia:
Hace al Obrar divino, Dios lo crea todo y es un atributo de su voluntad. Dios todo lo puede, para Dios nada es imposible.
De aquí se deriva la Soberanía Universal de Dios, que comprende un dominio ilimitado, tanto de jurisdicción (en todos lados) como de propiedad (en todas o de todas las cosas).

En la persona humana requiere la aceptación de la Divina Voluntad (hacer la Voluntad de Dios) para remarcar la armonía universal y hacer valer la omnipotencia divina benéficamente.

La bondad:

El íntimo ser de Dios es bueno por naturaleza, y ello corresponde también a su voluntad, pero en sí mismo. Posee todas las infinitas perfecciones que le corresponden, por lo que es bueno en sí, y es bueno en relación a los demás porque es capaz de perfeccionar a otras cosas (“el bien es difusivo”, y por ello realiza la creación en el tiempo y en el espacio).

La santidad de Dios:

Dios tiene una bondad moral esencial, apartado totalmente del pecado, de tal manera que no puede pecar. Además es Fiel, sus pensamientos y sus obras concuerdan plenamente.

La benignidad:

La benignidad es la capacidad operante de hacer el bien a los demás, Dios se complace infinitamente en hacer el bien a los demás.
Dios demuestra su benignidad en la infinitud de bienes espirituales y materiales que derrama sobre su creación, en particular en el ser humano, varón y mujer (creación, conservación, providencia, redención, santificación, resurrección), haciéndolos participar difusivamente de su bondad.

La belleza de Dios:

Dios es infinitamente bello, hermoso, deslumbrante, majestuoso, agradable, exquisito, espléndido, radiante, magnífico, precioso.
Todas las palabras que se digan de la belleza de Dios, es un pálida descripción.
Reúne las tres perfecciones que señala Santo Tomás de Aquino en su grado máximo para que algo sea hermoso:

1) Absolutamente perfecto;

2) la proporción y consonancia de las formas está superada en su absoluta simplicidad, plena de riquezas;

3) la claridad y luminosidad está dada en que siendo espíritu simple y puro, es el ser más claro y luminoso, trascendiendo la hermosura de todas las creaturas.

Por ello los seres creados, son más o menos bellos en cuanto más se asemejen a la máxima hermosura y esplendor, que es Dios.

La misericordia:

Es parte de la benignidad de Dios, en cuanto que aparta de las criaturas que se entregan a Él la miseria de las mismas, y las eleva a una elevada participación en su vida divina, según la capacidad de cada uno. Se asocian la ternura y la amabilidad supremas.

No cabe en Él la compasión (no puede padecer), sino el efecto de remediar el mal de las criaturas.

La justicia:

Esencialmente y en lenguaje bíblico, la justicia es la perfección de la santidad, ya vista en Dios. Sin embargo, según la común definición, es “dar a cada uno lo que le corresponde”, en tiempo y forma.

La perfecta justicia distributiva de Dios radica en su "Misericordia" para con todos, sin excepción, a menos que el ser humano se oponga libremente a no querer ser perdonado por Dios, a que rechace a Dios libremente.

Por ello concede gracias naturales y sobrenaturales a sus criaturas y recompensa sus buenas obras.

La recompensa del bien y el castigo del mal no es obra sola de la justicia divina, sino también de su Misericordia, ya que premia por encima de los merecimientos ( da “el ciento por uno”) y castiga menos de lo meceremos.

Además, el perdón del pecado no es solo un acto de Misericordia, sino también de justicia, porque está como contrapartida por parte del pecador el arrepentimiento y la penitencia.

La Misericordia es señal del poder y majestad de Dios, ya que tiene "piedad" de todos porque todo lo puede, y utiliza su poder perdonando y ejerciendo la Misericordia, por eso un mal dicho que "Dios castiga", Dios desea infinitamente perdonar, es el mismo ser humano que se castiga a sí mismo.

La sabiduría y conocimiento de Dios, o ciencia divina:

El Señor Dios tiene una inteligencia infinita. El primer objeto formal de su conocimiento exhaustivo y total es Él mismo.
Se auto-conoce plenamente y encuentra en esta contemplación su felicidad suprema.
Secundariamente conoce todas las cosas creadas; pasadas, presentes y futuras, incluso los actos libres de los hombres que realizarán en el futuro.

Esta sabiduría de Dios es creadora, con ella hizo todas las cosas.
Es además ordenadora, pues concede a cada cosa su finalidad y orden., haciendo que alcancen su fin.
Y además es una sabiduría que guía y gobierna todo con suavidad. A esto solemos llamarlo Divina Providencia.

La veracidad de Dios:

Siendo la Verdad, Camino y Vida, como dice Jesús de Sí mismo, no puede engañarse ni engañarnos.
Es la Verdad absoluta, y en esto echa por tierra cualquier relativismo con relación a ella.

La simplicidad:

Dios es simple, es lo que no es compuesto por parte alguna.
Dios es substancia o naturaleza simple, indivisible por lo tanto en parte ninguna. No existe en él ninguna composición (de “compuesto”) ni física ni metafísica.

Por lo tanto Dios es espíritu puro y absolutamente simple, sin composición alguna de materia, ni de sustancia y accidente, materia y forma, naturaleza y género. Dios no tiene ni forma ni tamaño.

Dios Es:

Es el que Es: Yahvé. El primero y el último, el alfa y la omega.

La unicidad:

Dios es único y sólo Él el Supremo. Si hubiera otros dioses, ya no sería el supremo, ni todopoderoso, y sus atributos caerían uno a uno, ya que los mismos son su esencia y se identifican con ella y entre sí.
No existe en el universo fuerza más poderosa que la Dios.

La infinitud, la inmensidad, la inconmensurabilidad, lo ilimitado, lo incircunscripto, lo inabarcable:

Dios es infinito. Esto quiere decir que carece de límites temporal-espaciales. Lo abarca todo por su poder de inmensidad y en todas partes está por su omnipresencia, presencia que lo abarca todo. Se encuentra en todo espacio creado. Dios puede estar en todas partes a la vez. Escuchar y oír a uno o a todos a la vez. Nada se escapa ante sus ojos. Se dice que: no se cae una hoja de un árbol sin que Dios lo sepa.

Dios se encuentra como causa de su existencia en todo criatura que fue hecha por Él.
Esto produce la conservación de las criaturas, que de lo contrario dejarían de existir.

Es inconmensurable (no admite “mensura”, medida, tamaño, límites), ilimitado, todo lo abarca.

Dios es infinito, carece de medida, es inconmensurable, en su inteligencia y voluntad, en su capacidad de conocer, autocontemplarse y amar operativamente.

La omnipresencia:

Aparte de la mencionada naturaleza y criaturas creadas por ÉL, existe una omnipresencia gracial y sobrenatural, que es la inhabitación divina en el alma de los justos, de los que aman verdaderamente a Dios.

La eternidad de Dios:

En Él no hay sucesión de acontecimientos ni de horas, ni meses, ni años.
No tiene principio ni fin. Un eterno presente es su esencia permanentemente. Dios existió siempre.

La inmutabilidad:

Dios no cambia como los seres humanos: ni de ánimo, ni de pensamiento, ni de voluntad.
Su inteligencia y voluntad están ancladas en sus designios eternos, que son inmutables, incapaces de cambiar, por su perfección intrínseca.

Nunca pasa ni puede pasar de un estado al otro, en cualquier aspecto que se considere:
“Descansa obrando y obrando descansa” (San Agustín)
No deja de ser lo que es para ser lo que no era (cambio).

De allí también el término “inconmutabilidad”, en el sentido que no puede mutar, no puede mudar, cambiar, permaneciendo siempre el mismo en todo su ser. Dios es y será siempre el mismo.

La inefabilidad:

Dios es inefable, en cuanto nada podemos decir de Él.
Es más, lo que decimos lo decimos por medio de analogías, semejanzas con nuestra vida de criaturas, sumergida en el tiempo y en el espacio, y es más lo que no decimos que lo que podemos decir.

Esta incapacidad de expresión que dista entre lo creado y lo increado, lo denominamos “incomprensibilidad”, ya que lo que comprendemos lo hacemos con nuestra limitada capacidad de inteligir (entendimiento).

De allí también el término indecible.
¿Qué podemos decir de Él, más que por medio de comparaciones y semejanzas temporales que infinitamente distan de su realidad eterna e inconmensurable?

Y por eso le decimos el innombrable.

Por más que en Éxodo 3,15 se haya abajado a decirnos algo de su nombre, la mayoría de Él, que es su misma persona, ya que el nombre se identifica con la persona y la manifiesta, permanece oculto, a descubrir en una “epéctasis” (novedad) permanente en la eternidad, de luz en luz y de gloria en gloria, sin nunca saciarnos plenamente, aunque estaremos saciados, pero con capacidad de más (en esto radica lo novedoso y dinámico del cielo, y no de una forma estática de la eternidad que a alguno le pareciere).

El Amor:

El amor es una parte tan importante del carácter de Dios, que el apóstol Juan escribió: "Dios es amor." Esto significa que la principal preocupación de Dios es el bienestar de otros. Para una definición completa del amor, lea 1ra a Corintios 13.
Para ver el amor en acción podemos ver; la vida de Jesús, su sacrificio en la cruz por los pecados de otros es el acto supremo de amor. El amor de Dios no es un amor de emoción sino de acción. Su amor le da liberalmente al objeto de su afecto, aquellos que escogen seguir a Su hijo, Jesús.

La Fidelidad:

Todo lo que Dios ha prometido se cumple hasta la última palabra. Su fidelidad garantiza este hecho. Él jamás miente. Lo que Él ha dicho en la Biblia acerca de Sí mismo es verdad. Jesús hasta dijo que Él es la Verdad. Esto es extremadamente importante para los aman verdaderamente a Dios, porque es en Su fidelidad donde descansa nuestra esperanza de vida eterna. Él honrará Su promesa de que nuestros pecados serán perdonados y de que nosotros viviremos para siempre con Él.

La Trinidad:

Aunque la palabra misma no es utilizada en la Biblia, la verdad de Dios revelándose a Sí mismo en tres personas está incluida.
El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son llamados Dios, se les adora como Dios, existen eternamente, y hacen cosas que sólo Dios podría hacer. Aunque Dios se revela a Sí mismo en tres personas, Dios es Uno y no puede ser dividido. Cuando Uno de los Tres está activo, todos están involucrados completamente.

La Soberanía:

Este es "el atributo por el cual Él gobierna a Su creación entera." Es la aplicación de Sus otros atributos, de ser omnisciente y omnipotente. Lo hace completamente libre de hacer lo que Él sabe que es lo mejor. Dios está en el control de todo lo que ocurre.
El ser humano todavía tiene libre albedrío, y es único responsable por las decisiones que toma de su vida.
Es increado:

Se deriva de su eternidad, sin un antes ni un después, siempre existe en un eterno presente autoposeído. A Dios nadie lo creó porque siempre existió.

Y su libertad se demuestra ampliamente en la creación, redención y santificación, y en su modo de realizarlas.

Tiene la libertad de obrar, y de decidir cómo va a obrar.

Contrariamente, necesariamente se quiere y ama a sí mismo, se autoposee y contempla, y en ello encuentra su felicidad suprema.

Y sus designios libres creacionales, redentores y santificadores, coexisten en su esencia libre desde toda la eternidad.

Dios en infinita Misericordia, se complace, se gloría, y despliega toda su hermosura cuando ejerce el perdón en su criatura preciosa, el ser humano.


DIOS DE MISERICORDIA

Comprendiendo la Misericordia Dios.

Dios es conocido como un Dios de misericordia y gracia. Sin embargo, Dios es misericordioso hasta con los peores ofensores, pecadores, y transgresores de la ley. Esto significa que aunque Él conoce nuestra culpabilidad, Él jamás ordena el castigo merecido. Sino que tiene paciencia, mucha paciencia, y espera que el pecador se acerque a Él y pide perdón, aunque sea con el pensamiento llore y con el corazón pida su auxilio; "Dios mío".

Dios que todo lo sabe y lee el pensamiento sabe que está pidiendo perdón, entonces una enorme fuga de su Misericordia se vuelca hacia el pecador y recibe el perdón. En ése instante Dios se gloría a sí mismo porque ha ejercido su infinita Misericordia.

Para ampliar esto, el versículo de Romanos 3:23-24 dice: “...todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."

Simplemente, todos somos pecadores y no cumplimos con los estándares de justicia que Dios desea que tengamos. Pero, por Su Misericordia y gracia, proveyó una manera para que nuestros pecados fueran perdonados, mediante nuestra aceptación de Jesucristo—aunque no lo merezcamos. Junto con la gracia (haber obtenido el regalo gratis del perdón de Dios, aunque no hemos hecho nada para merecerlo), se nos otorga misericordia, porque nos ama y sólo nos pide que aceptemos a Su Hijo por la fe, es decir por la creencia de que Jesús es el Hijo de Dios y que ha venido a salvarnos.

DIOS DE MISERICORDIA - A QUIÉN SE LE OTORGA?

El Dios de misericordia pide lo siguiente en Miqueas 6:8: "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, y hacer misericordia, y humillarte ante tu Dios." Estas palabras están dirigidas a toda la humanidad.
A todos nosotros se nos está ofreciendo misericordia por igual. Él nos ha mostrado lo que es bueno y responde lo que se requiere de nosotros. El profeta Miqueas le pregunta a Dios, en Miqueas 7:18, "¿Qué Dios eres tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia."

Este pasaje muestra que Dios disfruta el ser Misericordioso, y todavía otorga Misericordia hoy.
Un ejemplo de la Misericordia de Dios hoy es la extraordinaria historia de una mujer llamada Jeanette. Su abuela, Carla, trataba, sin mucho éxito, de instar a Jeanette a que entrara a un programa de rehabilitación de drogas. Su abueal Carla oró a Dios, pidiendo Su intervención por Jeanette.
Carla recordó las palabras de Dios, "¿A quién necesito yo para hacer algo? Recuerda que "SOY YO SOY EL QUE SOY". Yo puedo acabar con la drogadicción de tu nieta, aplastarla y hacer que no regrese. Yo puedo hacer de un leño seco por años, hacerlo reverdecer y dar frutos, porque para Mí nada es imposible"

Carla dijo que ella oraba para que Jesús viniera a su quebrantada familia y sanara a su nieta que tomaba drogas. Jeanette ahora está libre de las drogas y disfrutando de una bendecida relación con su familia. La abuela Carla se apoya en San Lucas que dice 1:50, "Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen [reverencian]."

Existen muchas referencias acerca de la misericordia de Dios por toda la Biblia. Por ejemplo, en Génesis 37 hasta el 45 encontramos la historia de José, el hijo de Jacob. La Misericordia de Dios hacia los hermanos de José por su traición ciertamente es evidente en esta historia. Otras ilustraciones se encuentran en las oraciones del Rey David, en los Salmos. La Misericordia de Dios es inagotable y la encontramos por todas las edades hasta el presente.


JESÚS MISERICORDIOSO. PALABRAS DE JESÚS A SANTA FAUSTINA KOWALSKA:

“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad".
Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón Misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.

"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".

“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.

"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".

"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas.
En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".

"Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.
Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.
A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.

Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..."

“Yo soy el Amor y la Misericordia. Quien se acerque a Mí con confianza recibe mi gracia con tal sobreabundancia, que no la puede contener y la irradia sobre los otros”.

“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia".

"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la Misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente.

Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante el sacerdote y confesarle con fe su miseria (los pecados) y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud.

DIOS TIENE ABUNDANTE MISERICORDIA PARA DARNOS

Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud.
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; sino lo hacen en ésta vida, lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde".

"Diles a las almas, hija Mía, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre".
"Escribe esto hija mía: Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado.
No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límites.
Mi misericordia la abraza y justifica.

Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí.
Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno. Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón Misericordioso, caerán en mis manos justas.

Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones para saber cuándo latirán para Mí.
Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean".

“Escribe esto para las almas afligidas y que están atravesando algún dolor: Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se descubre ante sus ojos todo el abismo de miseria en que ha caído, no se desespere sino que se arroje con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño entre los brazos de su madre amadísima”.

"Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mí, habla de Mi gran misericordia".

"La pérdida de cada alma, que va al infierno, me sumerge en una tristeza mortal. Tú siempre me consuelas cuando rezas por los pecadores. La oración que más me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada".

"En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que desea sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso.
Hago uso de los castigos cuando me obligan a ello; Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la Misericordia".

"Escribe, hija Mía, que para un alma arrepentida soy la Misericordia misma. La más grande miseria de un alma no enciende Mi ira, sino que Mi Corazón siente una gran Misericordia por ella".

ORACIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA PARA LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES

“Es mi deseo que tengas un conocimiento más profundo del amor que quema Mi corazón, y tú entenderás esto, cuando medites en Mi Pasión. Pidan Mi Misericordia a favor de los pecadores, yo deseo su salvación. Cuando digas esta oración, con un corazón contrito y con fe por el bien de algún pecador, Yo le daré la gracia de la conversión. Esta es la oración:

“¡OH SANGRE Y AGUA QUE BROTASTÉIS DEL CORAZÓN DE JESÚS, COMO UNA FUENTE DE MISERICORDIA PARA NOSOTROS EN TÍ CONFÍO!”.

¡Confianza!"

He aquí la gran insistencia de Jesús en esta devoción. "Arden en Mi las llamas de la Misericordia", dice el Señor;
"Quiero derramarla en el corazón de los hombres".

"Que nadie tema de acercarse a Mí, si el alma es débil, pecadora, y aunque tuviese más pecados que arena hay en el mar, y sus pecados fuesen los más espantosos y horribles que te puedas imaginar;
todo desaparecerá en el abismo de mi Misericordia".

"Escribe que cuanto más grande es su miseria, tanto mayor derecho tienen a mi Misericordia. Llamo a todas las almas a la confianza en el insondable abismo de mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas. No he excluido de ella a ninguna".

"SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TÍ CONFÍO.

JESÚS, MARÍA OS AMO SALVAD LAS ALMAS"


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