Bienvenido Querido Hermano.
8 de febrero de 2022
7 PADRENUESTROS: ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA DURANTE 12 AÑOS
Estas oraciones, como le han sido dadas por Nuestro Señor Jesucristo a Santa Brígida de Suecia, deben rezarse durante 12 años.
Él le prometió a todo el que las rezara las cinco gracias mencionadas más abajo.
En caso de que la persona que las rece muera antes de que pasen los 12 años, el Señor Jesùs aceptará estas oraciones como si se hubieran rezado en su totalidad.
Si se saltara un día o un par de días con justa causa, podrán ser compensados luego.
Santa Brígida de Suecia recibió varias revelaciones divinas a lo largo de su vida. Esta maravillosa santa nos revela las peticiones y promesas que Jesús le hizo, mediante una colección de obras titulada Revelaciones.
Esta última contiene páginas que revelan el gran amor de Jesucristo por la humanidad, así como las oraciones y devociones para honrar su sacrificio en su pasiòn y muerte.
Esta devoción ha sido declarada buena y recomendada tanto por el Sacro Collegio de Propaganda Fidei, como por el Papa Clemente XII. Y el Papa Inocencio X confirmó esta revelación como venida de Nuestro Señor Jesucristo.
LA 5 PROMESAS:
1) El alma que las reza no sufrirá ningún Purgatorio.
2) El alma que las reza será aceptada entre los mártires como si hubiera derramado su propia sangre por la fe.
3) El alma que las reza puede elegir a otros tres personas a quienes Jesús mantendrá luego en un estado de gracia suficiente para que se santifiquen y se salven. (Anotarlas en un papel, las 3 personas no podràn ser cambiadas una vez comenzada la devociòn)
4) Ninguna de las cuatro generaciones siguientes al alma que las reza se perderá (se condenarà)
5) El alma que las reza será consciente de su muerte un mes antes de que ocurra.
ORACIÒN INICIAL A LOS 7 PADRENUESTROS:
Oh Jesús, ahora deseo rezar la oración del Señor siete veces junto con el amor con que Tú santificaste esta oración en Tu corazón.
Tómala de mis labios hasta Tu Sagrado Corazón. Mejórala y complétala para que le brinde tanto honor y felicidad a la Trinidad en la tierra como Tú lo garantizaste con esta oración.
Que ésta se derrame sobre Tu santa humanidad para la glorificación de Tus dolorosas heridas y la preciosísima Sangre que Tú derramaste de ellas.
1) LA CIRCUNCISIÓN DEL NIÑO JESÙS.
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, Te ofrezco las primeras heridas, los primeros dolores y el primer derrame de sangre como expiación de los pecados de mi infancia y de toda la humanidad, como protección contra el primer pecado mortal, especialmente entre mis parientes.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
2) LA AGONÍA DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco el intenso sufrimiento del Corazón de Jesús en el Huerto de los Olivos y cada gota de su sudor de sangre como expiación de mis pecados del corazón y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el amor divino y fraterno.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
3) LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las muchas miles de heridas, los terribles dolores y la preciosísima sangre de la flagelación como expiación de mis pecados de la carne y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y la preservación de la inocencia, especialmente entre mis parientes.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
4) LA CORONACIÓN DE ESPINAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las heridas, los dolores y la preciosísima sangre de la sagrada cabeza de Jesús luego de la coronación de espinas, como expiación de mis pecados del espíritu y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el reino de Cristo aquí en la tierra.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
5) JESÙS CARGANDO LA CRUZ
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco los sufrimientos en el camino a la cruz, especialmente la santa herida en su hombro y su preciosísima sangre como expiación de mi negación de la cruz y la de toda la humanidad, todas mis protestas contra tus planes divinos y todos los demás pecados de palabra, como protección contra tales pecados y para un verdadero amor a la cruz.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
6) LA CRUCIFIXIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUSCRISTO
Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco a tu Hijo en la cruz, cuando lo clavaron y lo levantaron, las heridas en sus manos y pies y los tres hilos de la preciosísima sangre que derramó allí por nosotros.
Las extremas torturas del cuerpo y del alma, su muerte preciosa y su renovación no sangrienta en todas las santas misas de la Tierra, como expiación de todas las heridas contra los votos y normas dentro de las Órdenes, como reparación de mis pecados y los de todo el mundo, por los enfermos (aquí se puede nombrar a todas aquellas personas que están enfermas o cerca de la muerte) y los moribundos, por todos los santos sacerdotes y laicos, por las intenciones del Santo Padre, por la restauración de las familias cristianas, para el fortalecimiento de la Fe, por nuestro país y por la unión de todas las naciones en Cristo y su Iglesia, así como también por la diáspora (disperciòn o separaciòn de la iglesia de catòlica en otras iglesias).
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
7) LA LLAGA DEL COSTADO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Padre Eterno, acepta como dignas, por las necesidades de la santa Iglesia y como expiación de los pecados de toda la humanidad, la preciosísima sangre y el agua que manó de la herida del Sagrado Corazón de Jesús. Sé misericordioso para con nosotros. ¡Sangre de Cristo, el último contenido precioso de su Sagrado Corazón, lávame de todas mis culpas de pecado y las de los demás!
¡Agua del costado de Cristo; lávame totalmente de las penitencias del pecado y extingue las llamas del Purgatorio para mí y para todas las almas del Purgatorio! Amén.
Rezar un Padrenuestro, un Avemarìa y un Gloria.
1 de abril de 2021
DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA. Domingo 11 de abril de 2021. Perdón completo de los pecados; pena y culpa.
PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A SANTA FAUSTINA KOWALSKA.Promesas hechas durante Sus apariciones (1931-1938) a Santa Faustina Kowalska en Plock, Polonia:
La Santa Sede decreta Día de la Divina Misericordia
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del año 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de el Papa Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua, también llamado Domingo IN ALBIS.
La denominación oficial de este día litúrgico será el «segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».
Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia.
Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros.
"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300)
Santa Faustina, que es conocida como la mensajera o mediadora de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas de profunda vida interior y recogimiento espiritual, basadas en acontecimientos futuros y en las que Jesús le mostró su Sagrado Corazón, de donde brotó sangre y agua para la purificación y la salvación de las almas. Refugio y manantial seguro de salvación para todos los seres humanos sin distinción. Fuente de abundantísima misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta para toda la humanidad.
El Papa dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»). Nuestro Señor Jesucristo pidió a Sor Faustina que pinte un cuadro de Jesús Misericordioso diciéndole:
Pinta una imagen mía, según la visión que ves, con la inscripción:
"¡Jesús, en Tí confío!.
" Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero.
Prometo que no se perderá el alma que venere esta imagen. Le prometo ya desde esta vida la victoria sobre sus enemigos, y particularmente en la hora de la muerte. Yo, el Señor, la defenderé como a mi gloria".
"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas y las limpia de sus pecados; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas, cubriéndolas y limpiándolas de todos sus pecados. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizante fue abierto por una lanza del gladiador en la Cruz...
"Bienaventurados, dichosos todos aquellos que busquen refugie en éstos rayos, porque la justa mano de Dios Padre no llegará a tocarla".
El divino Salvador Jesús quiere que todos vuelvan a El, no solamente cada persona y las familias, sino también toda las naciones y toda la humanidad entera.
A tal objetivo, por medio de su Confidente y testigo Santa Faustina María Kowalska, Jesús le pide la institución de una nueva fiesta, determinando el día para sus festejo:
"Deseo que el primer Domingo después de la Pascua se celebre la Fiesta de la Misericordia"...
Jesús desea que su fiesta tenga vital importancia. Con esta fiesta se obtendrán grandes privilegios y enormes gracias para todos...
Escuchemos las palabras de Jesús a Santa Faustina: Confidente, hija mía de los secretos de mi Misericordia, te obligo, no sólo a que escribas de ella para anunciarla, sino igualmente a que implores gracia para que ellos también adoren mi Misericordia.
Otra vez le dijo: "Escribe que cuanto más grande es su miseria (pecados, enfermedades, inclinaciones etc.) tanto mayor derecho tienen a mi Misericordia. Llamo a todas las almas a la confianza en el insondable abismo de mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas.
La fuente de mi Misericordia, brota de mi Corazón y ha sido abierta para todos las almas con el golpe de la lanza en la Cruz. No he excluido de ella a ninguna".
LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA. DOMINGO 11 DE ABRIL DE 2021.
El divino "Deseo" que el primer Domingo después de la Pascua se celebre la Fiesta de la Misericordia.
Jesús desea que su fiesta tenga vital importancia. Con esta fiesta se obtendrán grandes privilegios y grandes gracias para toda la humanidad, especialmente se obtendrá la remisión completa de los pecados; pena y culpa...
Dijo Jesús con estas palabras a Sor Faustina: "Hija mía, habla a todo el mundo de mi inconmensurable Misericordia. Deseo que la fiesta de la Misericordia sea la salvación y el refugio de todas las almas, más particularmente de los pobres pecadores, los más empedernidos, los que están más alejados de Dios, ellos tienen más derecho a mi Misericordia.
En ése día se abriran las puertas del cielo; derramaré todo el océano de mis gracias sobre las almas que se acerquen a la fuente de mi Misericordia.
Remisión (perdón) Completa de la Culpa y de la pena de los Castigos merecidos, es decir Indulgencia Plenaria.
Todo pecado lleva consigo una culpa y una pena. La culpa es haber ofendido a Dios y se perdona con la confesión, pero queda la pena de ha expiarse haciendo penitencia por pecados cometidos.
Después de confesarnos el sacerdote nos da una penitencia que debemos cumplir, sí o sí, para ser perdonados. Pero muchas veces con ésa penitencia no basta, por lo que hemos de hacer más penitencia para obtener el perdón total de la pena.
Por eso Jesús ofrece que el 28 de Abril de 2019, "FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA", primer Domingo después de Pascua, a todo aquel que se confiese y comulgue el mismo día, obtendrá el perdón total (Remisión Completa), de las culpas y las penas merecidas por los pecados cometidos.
Quedando así saldado toda nuestros pecados, el alma totalmente limpia de todo mancha, sin nada a expiar, ya que Jesús con su Divina Misericordia, con su Preciosísima Sangre que es Sangre Redentora y con los Méritos Infinitos de su pasión, ha limpiado, redimido y expiado todos nuestros pecados.
Por eso es que Jesús dijo a Sor Faustina Kowalska: Dí a las personas que el primer Domingo después de la Pascua es Día de la Misericordia, que se acerquen al confesionario, confiesen todos sus pecados y comulguen, así obtendrán el perdón completo de la culpas y de los castigos merecidos (la pena).
Que nadie tema acercarse a Mí, aún cuando sus pecados fuesen los más atroces y los más terribles que uno se pueda imaginar. Todo desaparecerá en mi Infinita Misericordia. Yo deseo salvarlos a todos.
Esta fiesta, nacida de lo íntimo de mi Misericordia, queda confirmada en sus profundidades...
Deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de la "Pascua".
A este Domingo la Iglesia también le llama: "Domingo In Albis".
IMPORTANTE:
El cardenal de Cracovia, Cardenal Macharski, cuya diócesis es el centro de la propagación de la devoción y el patrocinador de la Causa de Santa Faustina, escribió que debemos utilizar la Cuaresma como preparación a la fiesta de la Misericordia y confesarnos para estar en estado de gracia, durante la Semana Santa!
Así, es evidente que, el cardenal Macharski declaró que el requisito de confesarse y comulgar tiene que ser hecho en el mismo día de la Fiesta de la Misericordia "en lo posible", ahora es válido también confesarse una semana antes.
Ya que en muchas partes del mundo los días Domingos llevarlo a cabo es tarea difícil para el clero.
El requisito se cumple fácilmente sí se confiesa y se comulga ese día, por ser día Domingo.
Sin embargo, ya que es un día de obligación a la asistencia para oir misa, sólo tendría que confesarse una vez más, si se ha confesado antes de la Cuaresma o en Semana Santa, o si estuviéramos en el estado de pecado mortal en dicha fiesta.
Recemos todos juntos para que millones de personas en el mundo entero, se acerquen a la iglesia, confiesen sus pecados y comulguen, y así se hagan meritorios a las gracias que Jesús nos brinda en ésta fiesta y cada día.
Haciendo este ejercicio piadoso podremos ganar esta Indugencia Plenaria, con la remisión completa de las culpas y los castigos, sólo debemos acercanos a Dios con humildad, confesar nuestros pecados ante un sacerdote y comulgar.
Jesús Misericordioso nos espera, hagamóslo saber a todo el mundo, ayudemos a Jesús a llevar almas a su Reino, Dios sabrá recompensarnos ampliamente después de nuestra muerte. Que así sea, para mayor Gloria de Dios.
Amén, Amén, Amén.

El Papa Juan Pablo II, inclinándose ante la imagen de la Divina Misericordia en Cracovia, Polonia.
LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORIDA
JESÚS MISERICORDIOSO
Por favor lee también:--->
Jesús Divina Misericordia. Mensaje de Jesús Misericordioso.
Sor Faustina y visión de la coronilla.
Las tres en punto de la tarde. La hora de la gran Misericordia.
9 de noviembre de 2018
Noviembre mes de efecto y gracia de la Llama de Amor sobre las almas del purgatorio
Isabel de Kildelmann vidente y testigo de la Llama de Amor de Inmaculado Corazón de María: Le pedí también a la Santísima Virgen la efusión de gracias de la LLAMA de AMOR de SU INMACULADO CORAZÓN para las almas en sufrimiento que están en el Purgatorio; el Señor Jesús me permitió sentir en todo mi ser lo que siente un alma que en ése mismo momento acababa de liberarse del purgatorio e iba directo al Cielo.
Sentí en mi alma un alivio indescriptible.
En ese momento, por pura gracia de Dios, mi alma se sumergió en la felicidad inconmensurable del alma que llega a la presencia de Dios.
No hay palabras humanas para describir lo que un alma siente cuando se libera del purgatorio.
Es tanta la felicidad, es tanta la alegría y tanto el amor que rodea al alma que la envuelve en un éxtasis indescriptible.
Y así en este estado de amor, felicidad y de alegría sube al Cielo, y así permanecerá para siempre, para toda la eternidad, unido a Dios y jamás se separá de Él.
Luego recé, con todo el recogimiento de mi alma por los sacerdotes moribundos.
Entre tanto un sentimiento muy angustioso y horrible inundaba todo mi interior.
Son sufrimientos que da el Señor para que la persona que sufre pueda recoger abundantes frutos y méritos espirituales con Dios.
Durante mi profundo recogimiento sentí un suspiro fino como una energía, era la Santísima Virgen, que sorprendió a mi alma y me dijo:
-Santísima Virgen; "Tu compasión por las pobres Almas del Purgatorio, hijita mía, ha conmovido tanto mi Corazón Maternal, te concedo la gracia que pediste.
Presta atención hija mía;
Si en cualquier momento del día, haciendo referencia a mi LLAMA DE AMOR DE MI INMACULADO CORAZÓN, rezaran ustedes en mi honor "Tres Aves Marías",
cada vez que lo hagan, un alma se librará de los sufrimientos terribles del Purgatorio.
Esto es válido para todos los días del año.
Pero escucha hija mía; en todo el mes de los difuntos (el mes de Noviembre), haciendo referencia a Mi LLAMA DE AMOR, al rezo de cada Ave María en mi honor,
"10 almas", sí "10 almas", se librarán del sufrimiento del Purgatorio.
Las almas sufrientes deben sentir ellas también el efecto de gracia de la LLAMA DE AMOR de mi Corazón Maternal".
REZAR TRES AVES MARÍAS EN HONOR A LA LLAMA DE AMOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA Y SACAREMOS UN (1) ALMA DEL PURGATORIO.
Y DURANTE EL TODO EL MES DE NOVIEMBRE, POR CADA AVEMARÍA EN HONOR A LA LLAMA DE AMOR, 10 ALMAS SE LIBRARAN DEL SUFRIMIENTO DEL PURGATORIO.
Es un gran consuelo saber que el sufrimiento inmenso en el Purgatorio va unido a la felicidad de saberse el alma salvada y en búsqueda de la Visión Beatífica de Dios Todopoderoso. Pero ése consuelo no debe impedir que tratemos de llegar directamente a nuestra verdadera meta que es el Cielo, en el que verán a Dios todos los que estén ya bien purificados.
NOTA DEL EDITOR:
Dios tiene derecho a expresar también en números las condiciones en que quiere dar su gracia, nos lo prueba la sagrada escritura.
El caso de Naamán, el Sirio (2 Reyes 5, 1- 1 4) donde, de forma inequívoca, la condición de su sanación de lepra está expresada en el libro de números de la biblia, aunque su realización no dependió del número de veces.
¿Porqué precisamente el sumergirse 7 veces en las aguas turbias del Jordán, fue la condición dada por el profeta Eliseo para que Naamán alcanzara la curación de la lepra que sufría.?
¿No hubiera sido suficiente 5 o acaso 3 veces?
¡O quizá hubiera sido suficiente una sola inmersión! ¡No!.
No fue el sumergirse 7 veces lo que le consiguió la curación sino la obediencia de su fe humilde con que, a pedido de sus siervos, venció su Resistencia y se sometió a lo que le mandó el profeta.
Es muy cierto que los números tienen frecuentemente otra significación en el plano sobrenatural que la que les atribuimos aquí en la tierra.
La razón es que nosotros caemos frecuentemente en el error de trasladar nuestro modo de pensar tan materialista al orden de la vida sobrenatural, cuando el Cielo tiene otro propósito muy distinto con los números.
La esencia y el sentido más profundo espiritual, no es el número ni cantidad de veces, sino el Amor y la fe que ponemos al realizar cualquier cosa. De la misma forma, debe arder en nosotros continuamente el deseo de "salvar las almas que están terriblemente sufriendo en el purgatorio.
¡Cuántos pensamientos inútiles, cuántas preocupaciones superfluas que giran alrededor de nuestro propio Yo, nos llenan durante un sólo día!
¡Cuántas idas y venidas hacemos mecánicamente en un único día!
¡Qué medio tan eficiente y valorado es la oración, si con un pensamiento de amor acudiéramos en ayuda de un alma que está sufriendo terriblemente!
Las Almas de Purgatorio nos lo van a agradecer muchísimo y en su estado de felicidad nos ayudarán en nuestro trabajo para salvar a otras almas.
De nuestra parte, ésta compasión nos sirve de mérito para el cielo y la Santísima Virgen la vierte en bien de las almas que sufren en el purgatorio.
Si la Santísima Virgen se expresa en número, lo hace únicamente para de éste modo acomodarse a nuestra débil manera de comprender las ideas, a fin de estimularnos, en fervorizarnos, y que sintamos los deseos de rezar por las Almas sufrientes.
Como si dijera: Miren, aunque la contribución de ustedes es tan insignificante, para el Cielo alcanza que un alma que esta sufriendo salga del Purgatorio y, ¡pueda ver a Dios cara a cara!
(La anotación es correspondiente al 17 de julio de 1964. De éste Diario confirma esta interpretación.- EL EDITOR.)
“Bienaventurados los limpios de corazón...porque ellos verán a Dios” (Mt. 5, 8).
Decía el Papa Benedicto XVI, Santa Catalina de Génova no presenta el purgatorio "como un elemento del paisaje de las entrañas de la tierra: es un fuego no exterior, sino interior. Esto es el purgatorio, un fuego interior. La Santa habla del camino de purificación del alma hacia la comunión plena con Dios, partiendo de su propia experiencia de profundo dolor por los pecados cometidos, en contraste con el infinito amor de Dios (cfr Vita mirabile, 171v).
Hemos escuchado sobre el momento de la conversión, donde Catalina siente de repente la bondad de Dios, la distancia infinita de su propia vida de esta bondad y un fuego abrasador dentro de ella. Y este es el fuego que purifica, es el fuego interior del purgatorio".
"No se parte, de hecho, del más allá para narrar los tormentos del purgatorio – como era habitual en ese tiempo y quizás también hoy y después indicar el camino para la purificación o la conversión, sino que nuestra Santa parte de la experiencia propia interior de su vida en camino hacia la eternidad. El alma – dice Catalina – se presenta a Dios aún ligada a los deseos mundanos de la tierra, y a la pena que derivan del pecado, y esto le hace imposible gozar de la visión beatífica de Dios.
Catalina afirma que Dios es tan puro y santo que el alma con las manchas del pecado no puede encontrarse en presencia de la divina majestad (cfr Vita mirabile, 177r). Y también nosotros nos damos cuenta de cuán alejados estamos, cómo estamos llenos de tantas cosas, de manera que no podemos ver a Dios.
El alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de modo correcto y perfecto a ese amor, y por ello el amor mismo a Dios se convierte en llama, el amor mismo la purifica de sus escorias, de sus manchas, de sus de pecados".
(De la Catequesis del Papa Benedicto XVI, 12-enero-2011)
**************
TRATADO SOBRE EL PURGATORIO Y EL FUEGO INTERIOR
De los escritos de Santa Catalina de Génova.
Esta alma consagrada se encontró a sí misma, estando aún encarnada, colocada por el ardiente amor de Dios, en el Purgatorio, que la quemaba, limpiando en ella todo lo que necesitaba ser limpiado, hasta que al dejar esta vida pudiera ella presentarse a la vista de Dios, su amado Amor.
Por medio de este fuego amoroso, ella comprendió en su propia alma el estado de las almas de los fieles que van al Purgatorio al purgar su suciedad y manchas de pecado, que no pudieron expiar durante sus vidas.
Creo que ninguna felicidad puede hallarse valiosa al ser comparada con ese estado de las almas del Purgatorio, exceptuando el de los santos en el Paraíso; y es una felicidad que crece día tras día al fluir Dios dentro de esas almas, más y más, a medida que se consumen los obstáculos puestos a Su entrada.
Las manchas de pecado van siendo consumidas, y el fuego elimina la suciedad más y más hasta que las almas se abren al influjo de la Divinidad.
Esta es la forma en que las manchas del pecado cubren a las almas, y en el Purgatorio esas manchas son quemadas. Cuanto más sean consumidas, mayor es el acercamiento de las almas a Dios, su verdadero sol. La suciedad del pecado decrece y el alma se abre al rayo divino, crece así la felicidad, hasta que se cumple el plazo necesario para ello.
El dolor no disminuye hasta entonces. Y en cuanto a la voluntad, nunca pueden decir las almas que el dolor es dolor, pues están contenidas en la ordenanza divina, con la cual, en pura caridad, su voluntad está unida.
Pero, por otro lado, las ánimas soportan un dolor tan intenso, que ninguna lengua lo podría describir, ni mente comprender si Dios por medio de su gracia especial no nos lo mostrara. Eso tampoco puede verbalizarse, escribrirse ó demostrarse.
La separación de Dios es el principal castigo del Purgatorio. Pero éste es diferente del Infierno.
Aquí hay una separación temporal, en el purgatorio hay "esperanza" de salir algún día y ver a Dios eternamente. No sucede lo mismo en el infierno, allí ya no hay esperanza alguna, lo más terrible y espantoso es sentirse separado de Dios para siempre, nunca más sentir su amor, y todos los condenados saben que ésa realidad no cambiará jamás, nunca más.
Cuando un alma se acerca al estado puro y claro en que fue creada, su instinto beatífico se descubre a sí mismo y crece sin cesar, tan impetuosamente hasta el final que cualquier obstáculo le parece a esta alma algo del pasado. Y cuanto más ve, más extremo es su dolor.
Debido a que las almas en el Purgatorio no sienten culpa de pecado, no hay obstáculo entre ellas y Dios, excepto su dolor, que las lleva hacia atrás y así no pueden alcanzar la perfección. Ven claramente la gravedad de cada obstáculo en su camino, y ven también que su instinto es obstaculizado por una necesidad de justicia: de ahí nace un rugiente y devorador fuego interior, como el del infierno, pero carente de culpabilidad.
Las almas del Purgatorio sólo soportan el dolor, no ya la culpa, por haberse arrepentido de los pecados en el momento de la muerte, y de sus ofensas a la bondad divina.
Por lo tanto, su dolor es finito, y su tiempo se va acortando, como ha sido sentenciado.
El Purgatorio, allí va el alma al separarse del cuerpo, cuando ya no está limpia como ha sido creada. Viendo por sí misma este impedimento, sólo por medio del Purgatorio puede limpiarse, y ella se ubica allí voluntariamente. No hay una orden que así haga que suceda, y lo haría, aunque en ese momento hubiera para ella un Infierno peor que el Purgatorio, porque ve que a causa de tal impedimento, no puede acercarse a Dios, que es su objetivo.
Y tanto le importa ello, que en comparación el Purgatorio no cuenta en absoluto, aunque sea como el Infierno, comparado con conseguir a Dios, ello aparece como casi nada.
Mas yo, aunque veo que hay un Purgatorio tan penoso como el del Infierno, veo también que el alma con la menor mancha de pecado acepta el Purgatorio, como he dicho, como una merced y aún le parece poco comparado con el impedimento que implica.
Me parece que el dolor de las almas en el Purgatorio por haber disgustado a Dios, esto es, lo que ellas voluntariamente hicieron contra Su gran bondad, es mayor que cualquier pena que puedan sentir en el Purgatorio, y por ello que ven, por su gracia, la verdad y la gravedad de los obstáculos que les impide acercarse más a Dios.
Pero el alma, obstruida por el pecado, no puede ir más que hasta donde Dios la lleva hacia Sí Mismo. Nuevamente, el alma se da cuenta de que no puede trasponer, o avanzar hacia esa luz unitiva todo lo que quisiera, y clama por ser destrabada.
Yo digo que es la visión de estas cosas lo que logra en las almas el dolor que sienten en el Purgatorio, y es imposible describirlo, es el más grande, y ya no pueden volver a verse a sí mismas yendo contra la voluntad de Dios, cuyo amor por ellas ven tan claramente dentro de este fuego.
Hay tantas imperfecciones escondidas en el alma que, si pudiéramos verlas, viviríamos en la desesperación. Pero en el estado al que me he referido, todas esas imperfecciones son eliminadas, y sólo entonces Dios se muestra, y les enseña el funcionamiento de esto para que vean cómo el fuego del amor, por bondad divina, está quemando, eliminando todas las imperfecciones.
Es cierto que el amor por Dios llena el alma hasta rebasar y le da, así lo veo, una felicidad indescriptible, felicidad que va junto con el dolor en el Purgatorio.
Para que las almas en el Purgatorio disfruten la mayor felicidad en el Purgatorio debe haber también un gran dolor, uno no va sin el otro.
Las almas en el purgatorio ya no están en condiciones de hacer méritos.
Si las almas en el Purgatorio pudieran purgarse a sí mismas por medio de la contrición, pagarían toda su deuda en un instante de tal vehemencia que quemarían todo lo que las separa de Dios. Pero nada les será ahorrado ni abreviado, en lo que hace a ellas mismas, pues eso ha sido determinado por la justicia de Dios.
Y si alguna caridad es hecha por aquéllos que están todavía en el mundo, para disminuir su tiempo de dolor, las almas no pueden cambiar las cosas, pues está la balanza de la justicia divina; dejan todo en manos de Dios y su infinita Bondad.
Tal es la intimidad con Dios en el Purgatorio, y tan cambiadas están las almas, tornadas hacia Su Voluntad, que en todas las cosas hay sumisión a la orden divina. Aún cuando un alma fuera traída ante Dios cuando todavía algo aunque sea mínimo y le falta purgar, se le haría un gran daño; venir manchada a la presencia de Dios sería un sufrimiento mayor que diez Purgatorios.
Ver a Dios cuando el tiempo aún no ha llegado, aunque sea por un período tan corto como un pestañeo, sería intolerable para esa alma. Se echaría ella misma a miles de infiernos, para quitar esa pequeña suciedad que no ha sido eliminada, antes que permanecer así en la presencia Dios.
Por más ínfimo que sea la mancha de pecado, ante Dios el alma siente mucha verguenza y un sentido muy hondo de culpabilidad que no puede soportar la presencia de Dios y huye a purificarse.
Ellas se ven sufriendo el dolor de buena gana, y cuando consideran sus propios pecados y reconocen cómo han afligido a Dios, les parece que Dios les ha tenido una gran misericordia, porque si Su bondad no hubiera templado la justicia con la misericordia, satisfaciendo la misma con la preciosa sangre de Jesucristo, un pecado merecería mil infiernos perpetuos.
Y por consiguiente las almas sufren el dolor de buena gana, y no lo dejarían por nada, sabiendo que ellas lo merecen totalmente y que esto ha sido bien ordenado, y no se quejan de Dios, sino que aceptan su voluntad.
Esta forma de purgación que yo veo en las almas en el Purgatorio, las siento en mi propia mente. En los últimos dos años he sentido la mayoría; todos los días las veo y siento más claramente. Veo mi alma dentro de este cuerpo como en un purgatorio, formada como es el verdadero Purgatorio, pero tan medido que el cuerpo puede soportarlo y no puede morirse.
Todas estas cosas de las que he hablado son lo que yo veo, pero no puedo encontrar las palabras para decir tanto cuanto podría del tema. Ni yo puedo decir exactamente lo que he contado del trabajo hecho en mí debidamente, qué he sentido espiritualmente. Sin embargo lo he contado todo.
Finalmente y como conclusión, debemos entender que Dios es mejor y más grande causa que todo lo que el hombre ha de perder, y que el Purgatorio lo que hace es limpiarnos de todos nuestros pecados. Amén.
No perdamos más tiempo en cualquier hora del día, durante todo el mes de Noviembre, recemos y por cada Aves María en Honor a la Llama de Amor de su Inmaculado Corazón, 10 almas saldrán del purgatorio.
Y el alma favorecida saldrá radiante de felicidad hacia el Cielo.
Esta alma favorecida jamás olvidará tu ayuda y tu sacrificio en su favor y pedirá ante Dios por nuestra salvación y no descansará ni cesarán sus ruegos hasta verte a tí en el Cielo.
Es el premio que Dios brinda a las almas generosas que por sus ruegos prestan auxilio a las almas sufrientes del Purgatorio.
Nosotros somos los únicos que podemos brindarles ayuda, Dios nos ha regalado ése don, de ayudar y sacar almas del Purgatorio.
Y con nuestros sacrificios y oraciones podemos hacerlo, no lo olvidemos nunca.
Sentí en mi alma un alivio indescriptible.
En ese momento, por pura gracia de Dios, mi alma se sumergió en la felicidad inconmensurable del alma que llega a la presencia de Dios.
No hay palabras humanas para describir lo que un alma siente cuando se libera del purgatorio.
Es tanta la felicidad, es tanta la alegría y tanto el amor que rodea al alma que la envuelve en un éxtasis indescriptible.
Y así en este estado de amor, felicidad y de alegría sube al Cielo, y así permanecerá para siempre, para toda la eternidad, unido a Dios y jamás se separá de Él.
Luego recé, con todo el recogimiento de mi alma por los sacerdotes moribundos.
Entre tanto un sentimiento muy angustioso y horrible inundaba todo mi interior.
Son sufrimientos que da el Señor para que la persona que sufre pueda recoger abundantes frutos y méritos espirituales con Dios.
Durante mi profundo recogimiento sentí un suspiro fino como una energía, era la Santísima Virgen, que sorprendió a mi alma y me dijo:
-Santísima Virgen; "Tu compasión por las pobres Almas del Purgatorio, hijita mía, ha conmovido tanto mi Corazón Maternal, te concedo la gracia que pediste.
Presta atención hija mía;
Si en cualquier momento del día, haciendo referencia a mi LLAMA DE AMOR DE MI INMACULADO CORAZÓN, rezaran ustedes en mi honor "Tres Aves Marías",
cada vez que lo hagan, un alma se librará de los sufrimientos terribles del Purgatorio.
Esto es válido para todos los días del año.
Pero escucha hija mía; en todo el mes de los difuntos (el mes de Noviembre), haciendo referencia a Mi LLAMA DE AMOR, al rezo de cada Ave María en mi honor,
"10 almas", sí "10 almas", se librarán del sufrimiento del Purgatorio.
Las almas sufrientes deben sentir ellas también el efecto de gracia de la LLAMA DE AMOR de mi Corazón Maternal".
REZAR TRES AVES MARÍAS EN HONOR A LA LLAMA DE AMOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA Y SACAREMOS UN (1) ALMA DEL PURGATORIO.
Y DURANTE EL TODO EL MES DE NOVIEMBRE, POR CADA AVEMARÍA EN HONOR A LA LLAMA DE AMOR, 10 ALMAS SE LIBRARAN DEL SUFRIMIENTO DEL PURGATORIO.
Es un gran consuelo saber que el sufrimiento inmenso en el Purgatorio va unido a la felicidad de saberse el alma salvada y en búsqueda de la Visión Beatífica de Dios Todopoderoso. Pero ése consuelo no debe impedir que tratemos de llegar directamente a nuestra verdadera meta que es el Cielo, en el que verán a Dios todos los que estén ya bien purificados.
NOTA DEL EDITOR:
Dios tiene derecho a expresar también en números las condiciones en que quiere dar su gracia, nos lo prueba la sagrada escritura.
El caso de Naamán, el Sirio (2 Reyes 5, 1- 1 4) donde, de forma inequívoca, la condición de su sanación de lepra está expresada en el libro de números de la biblia, aunque su realización no dependió del número de veces.
¿Porqué precisamente el sumergirse 7 veces en las aguas turbias del Jordán, fue la condición dada por el profeta Eliseo para que Naamán alcanzara la curación de la lepra que sufría.?
¿No hubiera sido suficiente 5 o acaso 3 veces?
¡O quizá hubiera sido suficiente una sola inmersión! ¡No!.
No fue el sumergirse 7 veces lo que le consiguió la curación sino la obediencia de su fe humilde con que, a pedido de sus siervos, venció su Resistencia y se sometió a lo que le mandó el profeta.
Es muy cierto que los números tienen frecuentemente otra significación en el plano sobrenatural que la que les atribuimos aquí en la tierra.
La razón es que nosotros caemos frecuentemente en el error de trasladar nuestro modo de pensar tan materialista al orden de la vida sobrenatural, cuando el Cielo tiene otro propósito muy distinto con los números.
La esencia y el sentido más profundo espiritual, no es el número ni cantidad de veces, sino el Amor y la fe que ponemos al realizar cualquier cosa. De la misma forma, debe arder en nosotros continuamente el deseo de "salvar las almas que están terriblemente sufriendo en el purgatorio.
¡Cuántos pensamientos inútiles, cuántas preocupaciones superfluas que giran alrededor de nuestro propio Yo, nos llenan durante un sólo día!
¡Cuántas idas y venidas hacemos mecánicamente en un único día!
¡Qué medio tan eficiente y valorado es la oración, si con un pensamiento de amor acudiéramos en ayuda de un alma que está sufriendo terriblemente!
Las Almas de Purgatorio nos lo van a agradecer muchísimo y en su estado de felicidad nos ayudarán en nuestro trabajo para salvar a otras almas.
De nuestra parte, ésta compasión nos sirve de mérito para el cielo y la Santísima Virgen la vierte en bien de las almas que sufren en el purgatorio.
Si la Santísima Virgen se expresa en número, lo hace únicamente para de éste modo acomodarse a nuestra débil manera de comprender las ideas, a fin de estimularnos, en fervorizarnos, y que sintamos los deseos de rezar por las Almas sufrientes.
Como si dijera: Miren, aunque la contribución de ustedes es tan insignificante, para el Cielo alcanza que un alma que esta sufriendo salga del Purgatorio y, ¡pueda ver a Dios cara a cara!
(La anotación es correspondiente al 17 de julio de 1964. De éste Diario confirma esta interpretación.- EL EDITOR.)
“Bienaventurados los limpios de corazón...porque ellos verán a Dios” (Mt. 5, 8).
Decía el Papa Benedicto XVI, Santa Catalina de Génova no presenta el purgatorio "como un elemento del paisaje de las entrañas de la tierra: es un fuego no exterior, sino interior. Esto es el purgatorio, un fuego interior. La Santa habla del camino de purificación del alma hacia la comunión plena con Dios, partiendo de su propia experiencia de profundo dolor por los pecados cometidos, en contraste con el infinito amor de Dios (cfr Vita mirabile, 171v).
Hemos escuchado sobre el momento de la conversión, donde Catalina siente de repente la bondad de Dios, la distancia infinita de su propia vida de esta bondad y un fuego abrasador dentro de ella. Y este es el fuego que purifica, es el fuego interior del purgatorio".
"No se parte, de hecho, del más allá para narrar los tormentos del purgatorio – como era habitual en ese tiempo y quizás también hoy y después indicar el camino para la purificación o la conversión, sino que nuestra Santa parte de la experiencia propia interior de su vida en camino hacia la eternidad. El alma – dice Catalina – se presenta a Dios aún ligada a los deseos mundanos de la tierra, y a la pena que derivan del pecado, y esto le hace imposible gozar de la visión beatífica de Dios.
Catalina afirma que Dios es tan puro y santo que el alma con las manchas del pecado no puede encontrarse en presencia de la divina majestad (cfr Vita mirabile, 177r). Y también nosotros nos damos cuenta de cuán alejados estamos, cómo estamos llenos de tantas cosas, de manera que no podemos ver a Dios.
El alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de modo correcto y perfecto a ese amor, y por ello el amor mismo a Dios se convierte en llama, el amor mismo la purifica de sus escorias, de sus manchas, de sus de pecados".
(De la Catequesis del Papa Benedicto XVI, 12-enero-2011)
**************
TRATADO SOBRE EL PURGATORIO Y EL FUEGO INTERIOR
De los escritos de Santa Catalina de Génova.
Esta alma consagrada se encontró a sí misma, estando aún encarnada, colocada por el ardiente amor de Dios, en el Purgatorio, que la quemaba, limpiando en ella todo lo que necesitaba ser limpiado, hasta que al dejar esta vida pudiera ella presentarse a la vista de Dios, su amado Amor.
Por medio de este fuego amoroso, ella comprendió en su propia alma el estado de las almas de los fieles que van al Purgatorio al purgar su suciedad y manchas de pecado, que no pudieron expiar durante sus vidas.
Creo que ninguna felicidad puede hallarse valiosa al ser comparada con ese estado de las almas del Purgatorio, exceptuando el de los santos en el Paraíso; y es una felicidad que crece día tras día al fluir Dios dentro de esas almas, más y más, a medida que se consumen los obstáculos puestos a Su entrada.
Las manchas de pecado van siendo consumidas, y el fuego elimina la suciedad más y más hasta que las almas se abren al influjo de la Divinidad.
Esta es la forma en que las manchas del pecado cubren a las almas, y en el Purgatorio esas manchas son quemadas. Cuanto más sean consumidas, mayor es el acercamiento de las almas a Dios, su verdadero sol. La suciedad del pecado decrece y el alma se abre al rayo divino, crece así la felicidad, hasta que se cumple el plazo necesario para ello.
El dolor no disminuye hasta entonces. Y en cuanto a la voluntad, nunca pueden decir las almas que el dolor es dolor, pues están contenidas en la ordenanza divina, con la cual, en pura caridad, su voluntad está unida.
Pero, por otro lado, las ánimas soportan un dolor tan intenso, que ninguna lengua lo podría describir, ni mente comprender si Dios por medio de su gracia especial no nos lo mostrara. Eso tampoco puede verbalizarse, escribrirse ó demostrarse.
La separación de Dios es el principal castigo del Purgatorio. Pero éste es diferente del Infierno.
Aquí hay una separación temporal, en el purgatorio hay "esperanza" de salir algún día y ver a Dios eternamente. No sucede lo mismo en el infierno, allí ya no hay esperanza alguna, lo más terrible y espantoso es sentirse separado de Dios para siempre, nunca más sentir su amor, y todos los condenados saben que ésa realidad no cambiará jamás, nunca más.
Cuando un alma se acerca al estado puro y claro en que fue creada, su instinto beatífico se descubre a sí mismo y crece sin cesar, tan impetuosamente hasta el final que cualquier obstáculo le parece a esta alma algo del pasado. Y cuanto más ve, más extremo es su dolor.
Debido a que las almas en el Purgatorio no sienten culpa de pecado, no hay obstáculo entre ellas y Dios, excepto su dolor, que las lleva hacia atrás y así no pueden alcanzar la perfección. Ven claramente la gravedad de cada obstáculo en su camino, y ven también que su instinto es obstaculizado por una necesidad de justicia: de ahí nace un rugiente y devorador fuego interior, como el del infierno, pero carente de culpabilidad.
Las almas del Purgatorio sólo soportan el dolor, no ya la culpa, por haberse arrepentido de los pecados en el momento de la muerte, y de sus ofensas a la bondad divina.
Por lo tanto, su dolor es finito, y su tiempo se va acortando, como ha sido sentenciado.
El Purgatorio, allí va el alma al separarse del cuerpo, cuando ya no está limpia como ha sido creada. Viendo por sí misma este impedimento, sólo por medio del Purgatorio puede limpiarse, y ella se ubica allí voluntariamente. No hay una orden que así haga que suceda, y lo haría, aunque en ese momento hubiera para ella un Infierno peor que el Purgatorio, porque ve que a causa de tal impedimento, no puede acercarse a Dios, que es su objetivo.
Y tanto le importa ello, que en comparación el Purgatorio no cuenta en absoluto, aunque sea como el Infierno, comparado con conseguir a Dios, ello aparece como casi nada.
Mas yo, aunque veo que hay un Purgatorio tan penoso como el del Infierno, veo también que el alma con la menor mancha de pecado acepta el Purgatorio, como he dicho, como una merced y aún le parece poco comparado con el impedimento que implica.
Me parece que el dolor de las almas en el Purgatorio por haber disgustado a Dios, esto es, lo que ellas voluntariamente hicieron contra Su gran bondad, es mayor que cualquier pena que puedan sentir en el Purgatorio, y por ello que ven, por su gracia, la verdad y la gravedad de los obstáculos que les impide acercarse más a Dios.
Pero el alma, obstruida por el pecado, no puede ir más que hasta donde Dios la lleva hacia Sí Mismo. Nuevamente, el alma se da cuenta de que no puede trasponer, o avanzar hacia esa luz unitiva todo lo que quisiera, y clama por ser destrabada.
Yo digo que es la visión de estas cosas lo que logra en las almas el dolor que sienten en el Purgatorio, y es imposible describirlo, es el más grande, y ya no pueden volver a verse a sí mismas yendo contra la voluntad de Dios, cuyo amor por ellas ven tan claramente dentro de este fuego.
Hay tantas imperfecciones escondidas en el alma que, si pudiéramos verlas, viviríamos en la desesperación. Pero en el estado al que me he referido, todas esas imperfecciones son eliminadas, y sólo entonces Dios se muestra, y les enseña el funcionamiento de esto para que vean cómo el fuego del amor, por bondad divina, está quemando, eliminando todas las imperfecciones.
Es cierto que el amor por Dios llena el alma hasta rebasar y le da, así lo veo, una felicidad indescriptible, felicidad que va junto con el dolor en el Purgatorio.
Para que las almas en el Purgatorio disfruten la mayor felicidad en el Purgatorio debe haber también un gran dolor, uno no va sin el otro.
Las almas en el purgatorio ya no están en condiciones de hacer méritos.
Si las almas en el Purgatorio pudieran purgarse a sí mismas por medio de la contrición, pagarían toda su deuda en un instante de tal vehemencia que quemarían todo lo que las separa de Dios. Pero nada les será ahorrado ni abreviado, en lo que hace a ellas mismas, pues eso ha sido determinado por la justicia de Dios.
Y si alguna caridad es hecha por aquéllos que están todavía en el mundo, para disminuir su tiempo de dolor, las almas no pueden cambiar las cosas, pues está la balanza de la justicia divina; dejan todo en manos de Dios y su infinita Bondad.
Tal es la intimidad con Dios en el Purgatorio, y tan cambiadas están las almas, tornadas hacia Su Voluntad, que en todas las cosas hay sumisión a la orden divina. Aún cuando un alma fuera traída ante Dios cuando todavía algo aunque sea mínimo y le falta purgar, se le haría un gran daño; venir manchada a la presencia de Dios sería un sufrimiento mayor que diez Purgatorios.
Ver a Dios cuando el tiempo aún no ha llegado, aunque sea por un período tan corto como un pestañeo, sería intolerable para esa alma. Se echaría ella misma a miles de infiernos, para quitar esa pequeña suciedad que no ha sido eliminada, antes que permanecer así en la presencia Dios.
Por más ínfimo que sea la mancha de pecado, ante Dios el alma siente mucha verguenza y un sentido muy hondo de culpabilidad que no puede soportar la presencia de Dios y huye a purificarse.
Ellas se ven sufriendo el dolor de buena gana, y cuando consideran sus propios pecados y reconocen cómo han afligido a Dios, les parece que Dios les ha tenido una gran misericordia, porque si Su bondad no hubiera templado la justicia con la misericordia, satisfaciendo la misma con la preciosa sangre de Jesucristo, un pecado merecería mil infiernos perpetuos.
Y por consiguiente las almas sufren el dolor de buena gana, y no lo dejarían por nada, sabiendo que ellas lo merecen totalmente y que esto ha sido bien ordenado, y no se quejan de Dios, sino que aceptan su voluntad.
Esta forma de purgación que yo veo en las almas en el Purgatorio, las siento en mi propia mente. En los últimos dos años he sentido la mayoría; todos los días las veo y siento más claramente. Veo mi alma dentro de este cuerpo como en un purgatorio, formada como es el verdadero Purgatorio, pero tan medido que el cuerpo puede soportarlo y no puede morirse.
Todas estas cosas de las que he hablado son lo que yo veo, pero no puedo encontrar las palabras para decir tanto cuanto podría del tema. Ni yo puedo decir exactamente lo que he contado del trabajo hecho en mí debidamente, qué he sentido espiritualmente. Sin embargo lo he contado todo.
Finalmente y como conclusión, debemos entender que Dios es mejor y más grande causa que todo lo que el hombre ha de perder, y que el Purgatorio lo que hace es limpiarnos de todos nuestros pecados. Amén.
No perdamos más tiempo en cualquier hora del día, durante todo el mes de Noviembre, recemos y por cada Aves María en Honor a la Llama de Amor de su Inmaculado Corazón, 10 almas saldrán del purgatorio.
Y el alma favorecida saldrá radiante de felicidad hacia el Cielo.
Esta alma favorecida jamás olvidará tu ayuda y tu sacrificio en su favor y pedirá ante Dios por nuestra salvación y no descansará ni cesarán sus ruegos hasta verte a tí en el Cielo.
Es el premio que Dios brinda a las almas generosas que por sus ruegos prestan auxilio a las almas sufrientes del Purgatorio.
Nosotros somos los únicos que podemos brindarles ayuda, Dios nos ha regalado ése don, de ayudar y sacar almas del Purgatorio.
Y con nuestros sacrificios y oraciones podemos hacerlo, no lo olvidemos nunca.
11 de junio de 2016
Los Atributos de Dios. Dios es Misericordioso
<---Jubileo Extraordinario de la Misericorida
Actualmente estamos en el año jubilar ó año de la Misericordia que comenzó el 8 de Diciembre de 2015 y terminará el 20 de Noviembre de 2016. Se habla mucho de Jesús Misericordioso y que Dios es Misericordioso. Siempre se ha hablado de que Dios es conocido como un Dios de misericordia y de mucha gracia. A las personas a menudo les resulta difícil comprender la misericordia que tiene Dios, ya que hay varios refranes ó dichos que le han dado muy mala prensa. A menudo se dice: "Dios te va castigar", ó "Dios castiga sin palo y sin cuarta" ó "Dios castiga sin palo y sin rebenque".
Aunque muchos son los refranes, todos aseguran que Dios castiga y ésa creencia ha llevado a un mal concepto de un "Dios Castigador". Nada más lejos de la realidad. Dios es Misericordia, no hay que dudarlo nunca de éso, Dios no castiga jamás, es el mismo ser humano quien se castiga a sí mismo, alejándose de Dios y tomando un camino equivocado, y ése camino trae como consecuencias; errores, discordias, maldades, odios, mentiras y hasta muertes.
Pero, ¿QUÉ ES LA MISERICORDIA DE DIOS?
Que perdona, que siempre está dispuesto a perdonar. Sea lo que sea, Dios siempre perdona, no importa cuántas veces hayas pecado, Dios siempre quiere perdonar. Dios es rico en Misericordia, por lo tanto, Dios es rico en perdonar.
Siempre espera que el pecador vuelva a Dios, reconozca su pecado y pida perdón y Dios que está ansioso por perdonar y despliega su abundante gracia del perdón hacia quienes lo piden.
LOS ATRIBUTOS DE DIOS
La esencia de Dios son sus atributos.
Los Atributos de Dios son perfecciones que manifiestan su esencia, atráves de ellos podemos saber quién es Dios y qué es Dios.
No difieren de ella.
Lo que son sus Atributos son Él mismo, y manifiestan algún aspecto particular y totalizante de su infinito ser, de su infinita esencia y de su inconmensurable substancia.
Los Atributos de Dios son:
la inmensidad,
la omnipotencia,
la bondad,
la benignidad,
la misericordia,
la sabiduría,
la veracidad,
la justicia,
la belleza,
la simplicidad, (no compuesto por nada, espíritu puro),
la unicidad,
la infinitud (sin límites, no tiene límites),
la inmensidad,
la inconmensurabilidad,
la eternidad (sin sucesión de días ni horas, de acontecimientos, en eterno presente),
la inmutabilidad (que jamás cambia),
inconmutable,
inefable, la incomprensibilidad,
indecible,
innombrable,
la singularidad,
la felicidad.
Además es increado (nadie lo creo) uno y único, entre otras cosas.
De todos sus atributos de Dios, el más importante de todos es "la Misericordia".
DESAROLLO
Necesidad y libertad:
Dios se ama necesariamente a sí mismo y a las cosas distintas de sí libremente, como para crear o no crear el mundo, haberlo hecho de esta manera o de otra distinta, redimirnos de esta forma o de otra.
La omnipotencia:
Hace al Obrar divino, Dios lo crea todo y es un atributo de su voluntad. Dios todo lo puede, para Dios nada es imposible.
De aquí se deriva la Soberanía Universal de Dios, que comprende un dominio ilimitado, tanto de jurisdicción (en todos lados) como de propiedad (en todas o de todas las cosas).
En la persona humana requiere la aceptación de la Divina Voluntad (hacer la Voluntad de Dios) para remarcar la armonía universal y hacer valer la omnipotencia divina benéficamente.
La bondad:
El íntimo ser de Dios es bueno por naturaleza, y ello corresponde también a su voluntad, pero en sí mismo. Posee todas las infinitas perfecciones que le corresponden, por lo que es bueno en sí, y es bueno en relación a los demás porque es capaz de perfeccionar a otras cosas (el bien es difusivo, y por ello realiza la creación en el tiempo y en el espacio).
La santidad de Dios:
Dios tiene una bondad moral esencial, apartado totalmente del pecado, de tal manera que no puede pecar. Además es Fiel, sus pensamientos y sus obras concuerdan plenamente.
La benignidad:
La benignidad es la capacidad operante de hacer el bien a los demás, Dios se complace infinitamente en hacer el bien a los demás.
Dios demuestra su benignidad en la infinitud de bienes espirituales y materiales que derrama sobre su creación, en particular en el ser humano, varón y mujer (creación, conservación, providencia, redención, santificación, resurrección), haciéndolos participar difusivamente de su bondad.
La belleza de Dios:
Dios es infinitamente bello, hermoso, deslumbrante, majestuoso, agradable, exquisito, espléndido, radiante, magnífico, precioso.
Todas las palabras que se digan de la belleza de Dios, es un pálida descripción.
Reúne las tres perfecciones que señala Santo Tomás de Aquino en su grado máximo para que algo sea hermoso:
1) Absolutamente perfecto;
2) la proporción y consonancia de las formas está superada en su absoluta simplicidad, plena de riquezas;
3) la claridad y luminosidad está dada en que siendo espíritu simple y puro, es el ser más claro y luminoso, trascendiendo la hermosura de todas las creaturas.
Por ello los seres creados, son más o menos bellos en cuanto más se asemejen a la máxima hermosura y esplendor, que es Dios.
La misericordia:
Es parte de la benignidad de Dios, en cuanto que aparta de las criaturas que se entregan a Él la miseria de las mismas, y las eleva a una elevada participación en su vida divina, según la capacidad de cada uno. Se asocian la ternura y la amabilidad supremas.
No cabe en Él la compasión (no puede padecer), sino el efecto de remediar el mal de las criaturas.
La justicia:
Esencialmente y en lenguaje bíblico, la justicia es la perfección de la santidad, ya vista en Dios. Sin embargo, según la común definición, es dar a cada uno lo que le corresponde, en tiempo y forma.
La perfecta justicia distributiva de Dios radica en su "Misericordia" para con todos, sin excepción, a menos que el ser humano se oponga libremente a no querer ser perdonado por Dios, a que rechace a Dios libremente.
Por ello concede gracias naturales y sobrenaturales a sus criaturas y recompensa sus buenas obras.
La recompensa del bien y el castigo del mal no es obra sola de la justicia divina, sino también de su Misericordia, ya que premia por encima de los merecimientos ( da el ciento por uno) y castiga menos de lo meceremos.
Además, el perdón del pecado no es solo un acto de Misericordia, sino también de justicia, porque está como contrapartida por parte del pecador el arrepentimiento y la penitencia.
La Misericordia es señal del poder y majestad de Dios, ya que tiene "piedad" de todos porque todo lo puede, y utiliza su poder perdonando y ejerciendo la Misericordia, por eso un mal dicho que "Dios castiga", Dios desea infinitamente perdonar, es el mismo ser humano que se castiga a sí mismo.
La sabiduría y conocimiento de Dios, o ciencia divina:
El Señor Dios tiene una inteligencia infinita. El primer objeto formal de su conocimiento exhaustivo y total es Él mismo.
Se auto-conoce plenamente y encuentra en esta contemplación su felicidad suprema.
Secundariamente conoce todas las cosas creadas; pasadas, presentes y futuras, incluso los actos libres de los hombres que realizarán en el futuro.
Esta sabiduría de Dios es creadora, con ella hizo todas las cosas.
Es además ordenadora, pues concede a cada cosa su finalidad y orden., haciendo que alcancen su fin.
Y además es una sabiduría que guía y gobierna todo con suavidad. A esto solemos llamarlo Divina Providencia.
La veracidad de Dios:
Siendo la Verdad, Camino y Vida, como dice Jesús de Sí mismo, no puede engañarse ni engañarnos.
Es la Verdad absoluta, y en esto echa por tierra cualquier relativismo con relación a ella.
La simplicidad:
Dios es simple, es lo que no es compuesto por parte alguna.
Dios es substancia o naturaleza simple, indivisible por lo tanto en parte ninguna. No existe en él ninguna composición (de compuesto) ni física ni metafísica.
Por lo tanto Dios es espíritu puro y absolutamente simple, sin composición alguna de materia, ni de sustancia y accidente, materia y forma, naturaleza y género. Dios no tiene ni forma ni tamaño.
Dios Es:
Es el que Es: Yahvé. El primero y el último, el alfa y la omega.
La unicidad:
Dios es único y sólo Él el Supremo. Si hubiera otros dioses, ya no sería el supremo, ni todopoderoso, y sus atributos caerían uno a uno, ya que los mismos son su esencia y se identifican con ella y entre sí.
No existe en el universo fuerza más poderosa que la Dios.
La infinitud, la inmensidad, la inconmensurabilidad, lo ilimitado, lo incircunscripto, lo inabarcable:
Dios es infinito. Esto quiere decir que carece de límites temporal-espaciales. Lo abarca todo por su poder de inmensidad y en todas partes está por su omnipresencia, presencia que lo abarca todo. Se encuentra en todo espacio creado. Dios puede estar en todas partes a la vez. Escuchar y oír a uno o a todos a la vez. Nada se escapa ante sus ojos. Se dice que: no se cae una hoja de un árbol sin que Dios lo sepa.
Dios se encuentra como causa de su existencia en todo criatura que fue hecha por Él.
Esto produce la conservación de las criaturas, que de lo contrario dejarían de existir.
Es inconmensurable (no admite mensura, medida, tamaño, límites), ilimitado, todo lo abarca.
Dios es infinito, carece de medida, es inconmensurable, en su inteligencia y voluntad, en su capacidad de conocer, autocontemplarse y amar operativamente.
La omnipresencia:
Aparte de la mencionada naturaleza y criaturas creadas por ÉL, existe una omnipresencia gracial y sobrenatural, que es la inhabitación divina en el alma de los justos, de los que aman verdaderamente a Dios.
La eternidad de Dios:
En Él no hay sucesión de acontecimientos ni de horas, ni meses, ni años.
No tiene principio ni fin. Un eterno presente es su esencia permanentemente. Dios existió siempre.
La inmutabilidad:
Dios no cambia como los seres humanos: ni de ánimo, ni de pensamiento, ni de voluntad.
Su inteligencia y voluntad están ancladas en sus designios eternos, que son inmutables, incapaces de cambiar, por su perfección intrínseca.
Nunca pasa ni puede pasar de un estado al otro, en cualquier aspecto que se considere:
Descansa obrando y obrando descansa (San Agustín)
No deja de ser lo que es para ser lo que no era (cambio).
De allí también el término inconmutabilidad, en el sentido que no puede mutar, no puede mudar, cambiar, permaneciendo siempre el mismo en todo su ser. Dios es y será siempre el mismo.
La inefabilidad:
Dios es inefable, en cuanto nada podemos decir de Él.
Es más, lo que decimos lo decimos por medio de analogías, semejanzas con nuestra vida de criaturas, sumergida en el tiempo y en el espacio, y es más lo que no decimos que lo que podemos decir.
Esta incapacidad de expresión que dista entre lo creado y lo increado, lo denominamos incomprensibilidad, ya que lo que comprendemos lo hacemos con nuestra limitada capacidad de inteligir (entendimiento).
De allí también el término indecible.
¿Qué podemos decir de Él, más que por medio de comparaciones y semejanzas temporales que infinitamente distan de su realidad eterna e inconmensurable?
Y por eso le decimos el innombrable.
Por más que en Éxodo 3,15 se haya abajado a decirnos algo de su nombre, la mayoría de Él, que es su misma persona, ya que el nombre se identifica con la persona y la manifiesta, permanece oculto, a descubrir en una epéctasis (novedad) permanente en la eternidad, de luz en luz y de gloria en gloria, sin nunca saciarnos plenamente, aunque estaremos saciados, pero con capacidad de más (en esto radica lo novedoso y dinámico del cielo, y no de una forma estática de la eternidad que a alguno le pareciere).
El Amor:
El amor es una parte tan importante del carácter de Dios, que el apóstol Juan escribió: "Dios es amor." Esto significa que la principal preocupación de Dios es el bienestar de otros. Para una definición completa del amor, lea 1ra a Corintios 13.
Para ver el amor en acción podemos ver; la vida de Jesús, su sacrificio en la cruz por los pecados de otros es el acto supremo de amor. El amor de Dios no es un amor de emoción sino de acción. Su amor le da liberalmente al objeto de su afecto, aquellos que escogen seguir a Su hijo, Jesús.
La Fidelidad:
Todo lo que Dios ha prometido se cumple hasta la última palabra. Su fidelidad garantiza este hecho. Él jamás miente. Lo que Él ha dicho en la Biblia acerca de Sí mismo es verdad. Jesús hasta dijo que Él es la Verdad. Esto es extremadamente importante para los aman verdaderamente a Dios, porque es en Su fidelidad donde descansa nuestra esperanza de vida eterna. Él honrará Su promesa de que nuestros pecados serán perdonados y de que nosotros viviremos para siempre con Él.
La Trinidad:
Aunque la palabra misma no es utilizada en la Biblia, la verdad de Dios revelándose a Sí mismo en tres personas está incluida.
El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son llamados Dios, se les adora como Dios, existen eternamente, y hacen cosas que sólo Dios podría hacer. Aunque Dios se revela a Sí mismo en tres personas, Dios es Uno y no puede ser dividido. Cuando Uno de los Tres está activo, todos están involucrados completamente.
La Soberanía:
Este es "el atributo por el cual Él gobierna a Su creación entera." Es la aplicación de Sus otros atributos, de ser omnisciente y omnipotente. Lo hace completamente libre de hacer lo que Él sabe que es lo mejor. Dios está en el control de todo lo que ocurre.
El ser humano todavía tiene libre albedrío, y es único responsable por las decisiones que toma de su vida.
Es increado:
Se deriva de su eternidad, sin un antes ni un después, siempre existe en un eterno presente autoposeído. A Dios nadie lo creó porque siempre existió.
Y su libertad se demuestra ampliamente en la creación, redención y santificación, y en su modo de realizarlas.
Tiene la libertad de obrar, y de decidir cómo va a obrar.
Contrariamente, necesariamente se quiere y ama a sí mismo, se autoposee y contempla, y en ello encuentra su felicidad suprema.
Y sus designios libres creacionales, redentores y santificadores, coexisten en su esencia libre desde toda la eternidad.
Dios en infinita Misericordia, se complace, se gloría, y despliega toda su hermosura cuando ejerce el perdón en su criatura preciosa, el ser humano.
DIOS DE MISERICORDIA
Comprendiendo la Misericordia Dios.
Dios es conocido como un Dios de misericordia y gracia. Sin embargo, Dios es misericordioso hasta con los peores ofensores, pecadores, y transgresores de la ley. Esto significa que aunque Él conoce nuestra culpabilidad, Él jamás ordena el castigo merecido. Sino que tiene paciencia, mucha paciencia, y espera que el pecador se acerque a Él y pide perdón, aunque sea con el pensamiento llore y con el corazón pida su auxilio; "Dios mío".
Dios que todo lo sabe y lee el pensamiento sabe que está pidiendo perdón, entonces una enorme fuga de su Misericordia se vuelca hacia el pecador y recibe el perdón. En ése instante Dios se gloría a sí mismo porque ha ejercido su infinita Misericordia.
Para ampliar esto, el versículo de Romanos 3:23-24 dice: “...todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
Simplemente, todos somos pecadores y no cumplimos con los estándares de justicia que Dios desea que tengamos. Pero, por Su Misericordia y gracia, proveyó una manera para que nuestros pecados fueran perdonados, mediante nuestra aceptación de Jesucristo—aunque no lo merezcamos. Junto con la gracia (haber obtenido el regalo gratis del perdón de Dios, aunque no hemos hecho nada para merecerlo), se nos otorga misericordia, porque nos ama y sólo nos pide que aceptemos a Su Hijo por la fe, es decir por la creencia de que Jesús es el Hijo de Dios y que ha venido a salvarnos.
DIOS DE MISERICORDIA - A QUIÉN SE LE OTORGA?
El Dios de misericordia pide lo siguiente en Miqueas 6:8: "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, y hacer misericordia, y humillarte ante tu Dios." Estas palabras están dirigidas a toda la humanidad.
A todos nosotros se nos está ofreciendo misericordia por igual. Él nos ha mostrado lo que es bueno y responde lo que se requiere de nosotros. El profeta Miqueas le pregunta a Dios, en Miqueas 7:18, "¿Qué Dios eres tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia."
Este pasaje muestra que Dios disfruta el ser Misericordioso, y todavía otorga Misericordia hoy.
Un ejemplo de la Misericordia de Dios hoy es la extraordinaria historia de una mujer llamada Jeanette. Su abuela, Carla, trataba, sin mucho éxito, de instar a Jeanette a que entrara a un programa de rehabilitación de drogas. Su abueal Carla oró a Dios, pidiendo Su intervención por Jeanette.
Carla recordó las palabras de Dios, "¿A quién necesito yo para hacer algo? Recuerda que "SOY YO SOY EL QUE SOY". Yo puedo acabar con la drogadicción de tu nieta, aplastarla y hacer que no regrese. Yo puedo hacer de un leño seco por años, hacerlo reverdecer y dar frutos, porque para Mí nada es imposible"
Carla dijo que ella oraba para que Jesús viniera a su quebrantada familia y sanara a su nieta que tomaba drogas. Jeanette ahora está libre de las drogas y disfrutando de una bendecida relación con su familia. La abuela Carla se apoya en San Lucas que dice 1:50, "Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen [reverencian]."
Existen muchas referencias acerca de la misericordia de Dios por toda la Biblia. Por ejemplo, en Génesis 37 hasta el 45 encontramos la historia de José, el hijo de Jacob. La Misericordia de Dios hacia los hermanos de José por su traición ciertamente es evidente en esta historia. Otras ilustraciones se encuentran en las oraciones del Rey David, en los Salmos. La Misericordia de Dios es inagotable y la encontramos por todas las edades hasta el presente.
JESÚS MISERICORDIOSO. PALABRAS DE JESÚS A SANTA FAUSTINA KOWALSKA:
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad".
Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón Misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".
“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".
"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas.
En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".
"Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.
Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.
A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.
Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..."
“Yo soy el Amor y la Misericordia. Quien se acerque a Mí con confianza recibe mi gracia con tal sobreabundancia, que no la puede contener y la irradia sobre los otros”.
“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia".
"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la Misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente.
Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante el sacerdote y confesarle con fe su miseria (los pecados) y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud.
DIOS TIENE ABUNDANTE MISERICORDIA PARA DARNOS
Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud.
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; sino lo hacen en ésta vida, lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde".
"Diles a las almas, hija Mía, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre".
"Escribe esto hija mía: Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado.
No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límites.
Mi misericordia la abraza y justifica.
Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí.
Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno. Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón Misericordioso, caerán en mis manos justas.
Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones para saber cuándo latirán para Mí.
Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean".
“Escribe esto para las almas afligidas y que están atravesando algún dolor: Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se descubre ante sus ojos todo el abismo de miseria en que ha caído, no se desespere sino que se arroje con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño entre los brazos de su madre amadísima”.
"Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mí, habla de Mi gran misericordia".
"La pérdida de cada alma, que va al infierno, me sumerge en una tristeza mortal. Tú siempre me consuelas cuando rezas por los pecadores. La oración que más me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada".
"En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que desea sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso.
Hago uso de los castigos cuando me obligan a ello; Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la Misericordia".
"Escribe, hija Mía, que para un alma arrepentida soy la Misericordia misma. La más grande miseria de un alma no enciende Mi ira, sino que Mi Corazón siente una gran Misericordia por ella".
ORACIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA PARA LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES
“Es mi deseo que tengas un conocimiento más profundo del amor que quema Mi corazón, y tú entenderás esto, cuando medites en Mi Pasión. Pidan Mi Misericordia a favor de los pecadores, yo deseo su salvación. Cuando digas esta oración, con un corazón contrito y con fe por el bien de algún pecador, Yo le daré la gracia de la conversión. Esta es la oración:
“¡OH SANGRE Y AGUA QUE BROTASTÉIS DEL CORAZÓN DE JESÚS, COMO UNA FUENTE DE MISERICORDIA PARA NOSOTROS EN TÍ CONFÍO!”.
¡Confianza!"
He aquí la gran insistencia de Jesús en esta devoción. "Arden en Mi las llamas de la Misericordia", dice el Señor;
"Quiero derramarla en el corazón de los hombres".
"Que nadie tema de acercarse a Mí, si el alma es débil, pecadora, y aunque tuviese más pecados que arena hay en el mar, y sus pecados fuesen los más espantosos y horribles que te puedas imaginar;
todo desaparecerá en el abismo de mi Misericordia".
"Escribe que cuanto más grande es su miseria, tanto mayor derecho tienen a mi Misericordia. Llamo a todas las almas a la confianza en el insondable abismo de mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas. No he excluido de ella a ninguna".
"SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TÍ CONFÍO.
JESÚS, MARÍA OS AMO SALVAD LAS ALMAS"
Actualmente estamos en el año jubilar ó año de la Misericordia que comenzó el 8 de Diciembre de 2015 y terminará el 20 de Noviembre de 2016. Se habla mucho de Jesús Misericordioso y que Dios es Misericordioso. Siempre se ha hablado de que Dios es conocido como un Dios de misericordia y de mucha gracia. A las personas a menudo les resulta difícil comprender la misericordia que tiene Dios, ya que hay varios refranes ó dichos que le han dado muy mala prensa. A menudo se dice: "Dios te va castigar", ó "Dios castiga sin palo y sin cuarta" ó "Dios castiga sin palo y sin rebenque".
Aunque muchos son los refranes, todos aseguran que Dios castiga y ésa creencia ha llevado a un mal concepto de un "Dios Castigador". Nada más lejos de la realidad. Dios es Misericordia, no hay que dudarlo nunca de éso, Dios no castiga jamás, es el mismo ser humano quien se castiga a sí mismo, alejándose de Dios y tomando un camino equivocado, y ése camino trae como consecuencias; errores, discordias, maldades, odios, mentiras y hasta muertes.
Pero, ¿QUÉ ES LA MISERICORDIA DE DIOS?
Que perdona, que siempre está dispuesto a perdonar. Sea lo que sea, Dios siempre perdona, no importa cuántas veces hayas pecado, Dios siempre quiere perdonar. Dios es rico en Misericordia, por lo tanto, Dios es rico en perdonar.
Siempre espera que el pecador vuelva a Dios, reconozca su pecado y pida perdón y Dios que está ansioso por perdonar y despliega su abundante gracia del perdón hacia quienes lo piden.
LOS ATRIBUTOS DE DIOS
La esencia de Dios son sus atributos.
Los Atributos de Dios son perfecciones que manifiestan su esencia, atráves de ellos podemos saber quién es Dios y qué es Dios.
No difieren de ella.
Lo que son sus Atributos son Él mismo, y manifiestan algún aspecto particular y totalizante de su infinito ser, de su infinita esencia y de su inconmensurable substancia.
Los Atributos de Dios son:
la inmensidad,
la omnipotencia,
la bondad,
la benignidad,
la misericordia,
la sabiduría,
la veracidad,
la justicia,
la belleza,
la simplicidad, (no compuesto por nada, espíritu puro),
la unicidad,
la infinitud (sin límites, no tiene límites),
la inmensidad,
la inconmensurabilidad,
la eternidad (sin sucesión de días ni horas, de acontecimientos, en eterno presente),
la inmutabilidad (que jamás cambia),
inconmutable,
inefable, la incomprensibilidad,
indecible,
innombrable,
la singularidad,
la felicidad.
Además es increado (nadie lo creo) uno y único, entre otras cosas.
De todos sus atributos de Dios, el más importante de todos es "la Misericordia".
DESAROLLO
Necesidad y libertad:
Dios se ama necesariamente a sí mismo y a las cosas distintas de sí libremente, como para crear o no crear el mundo, haberlo hecho de esta manera o de otra distinta, redimirnos de esta forma o de otra.
La omnipotencia:
Hace al Obrar divino, Dios lo crea todo y es un atributo de su voluntad. Dios todo lo puede, para Dios nada es imposible.
De aquí se deriva la Soberanía Universal de Dios, que comprende un dominio ilimitado, tanto de jurisdicción (en todos lados) como de propiedad (en todas o de todas las cosas).
En la persona humana requiere la aceptación de la Divina Voluntad (hacer la Voluntad de Dios) para remarcar la armonía universal y hacer valer la omnipotencia divina benéficamente.
La bondad:
El íntimo ser de Dios es bueno por naturaleza, y ello corresponde también a su voluntad, pero en sí mismo. Posee todas las infinitas perfecciones que le corresponden, por lo que es bueno en sí, y es bueno en relación a los demás porque es capaz de perfeccionar a otras cosas (el bien es difusivo, y por ello realiza la creación en el tiempo y en el espacio).
La santidad de Dios:
Dios tiene una bondad moral esencial, apartado totalmente del pecado, de tal manera que no puede pecar. Además es Fiel, sus pensamientos y sus obras concuerdan plenamente.
La benignidad:
La benignidad es la capacidad operante de hacer el bien a los demás, Dios se complace infinitamente en hacer el bien a los demás.
Dios demuestra su benignidad en la infinitud de bienes espirituales y materiales que derrama sobre su creación, en particular en el ser humano, varón y mujer (creación, conservación, providencia, redención, santificación, resurrección), haciéndolos participar difusivamente de su bondad.
La belleza de Dios:
Dios es infinitamente bello, hermoso, deslumbrante, majestuoso, agradable, exquisito, espléndido, radiante, magnífico, precioso.
Todas las palabras que se digan de la belleza de Dios, es un pálida descripción.
Reúne las tres perfecciones que señala Santo Tomás de Aquino en su grado máximo para que algo sea hermoso:
1) Absolutamente perfecto;
2) la proporción y consonancia de las formas está superada en su absoluta simplicidad, plena de riquezas;
3) la claridad y luminosidad está dada en que siendo espíritu simple y puro, es el ser más claro y luminoso, trascendiendo la hermosura de todas las creaturas.
Por ello los seres creados, son más o menos bellos en cuanto más se asemejen a la máxima hermosura y esplendor, que es Dios.
La misericordia:
Es parte de la benignidad de Dios, en cuanto que aparta de las criaturas que se entregan a Él la miseria de las mismas, y las eleva a una elevada participación en su vida divina, según la capacidad de cada uno. Se asocian la ternura y la amabilidad supremas.
No cabe en Él la compasión (no puede padecer), sino el efecto de remediar el mal de las criaturas.
La justicia:
Esencialmente y en lenguaje bíblico, la justicia es la perfección de la santidad, ya vista en Dios. Sin embargo, según la común definición, es dar a cada uno lo que le corresponde, en tiempo y forma.
La perfecta justicia distributiva de Dios radica en su "Misericordia" para con todos, sin excepción, a menos que el ser humano se oponga libremente a no querer ser perdonado por Dios, a que rechace a Dios libremente.
Por ello concede gracias naturales y sobrenaturales a sus criaturas y recompensa sus buenas obras.
La recompensa del bien y el castigo del mal no es obra sola de la justicia divina, sino también de su Misericordia, ya que premia por encima de los merecimientos ( da el ciento por uno) y castiga menos de lo meceremos.
Además, el perdón del pecado no es solo un acto de Misericordia, sino también de justicia, porque está como contrapartida por parte del pecador el arrepentimiento y la penitencia.
La Misericordia es señal del poder y majestad de Dios, ya que tiene "piedad" de todos porque todo lo puede, y utiliza su poder perdonando y ejerciendo la Misericordia, por eso un mal dicho que "Dios castiga", Dios desea infinitamente perdonar, es el mismo ser humano que se castiga a sí mismo.
La sabiduría y conocimiento de Dios, o ciencia divina:
El Señor Dios tiene una inteligencia infinita. El primer objeto formal de su conocimiento exhaustivo y total es Él mismo.
Se auto-conoce plenamente y encuentra en esta contemplación su felicidad suprema.
Secundariamente conoce todas las cosas creadas; pasadas, presentes y futuras, incluso los actos libres de los hombres que realizarán en el futuro.
Esta sabiduría de Dios es creadora, con ella hizo todas las cosas.
Es además ordenadora, pues concede a cada cosa su finalidad y orden., haciendo que alcancen su fin.
Y además es una sabiduría que guía y gobierna todo con suavidad. A esto solemos llamarlo Divina Providencia.
La veracidad de Dios:
Siendo la Verdad, Camino y Vida, como dice Jesús de Sí mismo, no puede engañarse ni engañarnos.
Es la Verdad absoluta, y en esto echa por tierra cualquier relativismo con relación a ella.
La simplicidad:
Dios es simple, es lo que no es compuesto por parte alguna.
Dios es substancia o naturaleza simple, indivisible por lo tanto en parte ninguna. No existe en él ninguna composición (de compuesto) ni física ni metafísica.
Por lo tanto Dios es espíritu puro y absolutamente simple, sin composición alguna de materia, ni de sustancia y accidente, materia y forma, naturaleza y género. Dios no tiene ni forma ni tamaño.
Dios Es:
Es el que Es: Yahvé. El primero y el último, el alfa y la omega.
La unicidad:
Dios es único y sólo Él el Supremo. Si hubiera otros dioses, ya no sería el supremo, ni todopoderoso, y sus atributos caerían uno a uno, ya que los mismos son su esencia y se identifican con ella y entre sí.
No existe en el universo fuerza más poderosa que la Dios.
La infinitud, la inmensidad, la inconmensurabilidad, lo ilimitado, lo incircunscripto, lo inabarcable:
Dios es infinito. Esto quiere decir que carece de límites temporal-espaciales. Lo abarca todo por su poder de inmensidad y en todas partes está por su omnipresencia, presencia que lo abarca todo. Se encuentra en todo espacio creado. Dios puede estar en todas partes a la vez. Escuchar y oír a uno o a todos a la vez. Nada se escapa ante sus ojos. Se dice que: no se cae una hoja de un árbol sin que Dios lo sepa.
Dios se encuentra como causa de su existencia en todo criatura que fue hecha por Él.
Esto produce la conservación de las criaturas, que de lo contrario dejarían de existir.
Es inconmensurable (no admite mensura, medida, tamaño, límites), ilimitado, todo lo abarca.
Dios es infinito, carece de medida, es inconmensurable, en su inteligencia y voluntad, en su capacidad de conocer, autocontemplarse y amar operativamente.
La omnipresencia:
Aparte de la mencionada naturaleza y criaturas creadas por ÉL, existe una omnipresencia gracial y sobrenatural, que es la inhabitación divina en el alma de los justos, de los que aman verdaderamente a Dios.
La eternidad de Dios:
En Él no hay sucesión de acontecimientos ni de horas, ni meses, ni años.
No tiene principio ni fin. Un eterno presente es su esencia permanentemente. Dios existió siempre.
La inmutabilidad:
Dios no cambia como los seres humanos: ni de ánimo, ni de pensamiento, ni de voluntad.
Su inteligencia y voluntad están ancladas en sus designios eternos, que son inmutables, incapaces de cambiar, por su perfección intrínseca.
Nunca pasa ni puede pasar de un estado al otro, en cualquier aspecto que se considere:
Descansa obrando y obrando descansa (San Agustín)
No deja de ser lo que es para ser lo que no era (cambio).
De allí también el término inconmutabilidad, en el sentido que no puede mutar, no puede mudar, cambiar, permaneciendo siempre el mismo en todo su ser. Dios es y será siempre el mismo.
La inefabilidad:
Dios es inefable, en cuanto nada podemos decir de Él.
Es más, lo que decimos lo decimos por medio de analogías, semejanzas con nuestra vida de criaturas, sumergida en el tiempo y en el espacio, y es más lo que no decimos que lo que podemos decir.
Esta incapacidad de expresión que dista entre lo creado y lo increado, lo denominamos incomprensibilidad, ya que lo que comprendemos lo hacemos con nuestra limitada capacidad de inteligir (entendimiento).
De allí también el término indecible.
¿Qué podemos decir de Él, más que por medio de comparaciones y semejanzas temporales que infinitamente distan de su realidad eterna e inconmensurable?
Y por eso le decimos el innombrable.
Por más que en Éxodo 3,15 se haya abajado a decirnos algo de su nombre, la mayoría de Él, que es su misma persona, ya que el nombre se identifica con la persona y la manifiesta, permanece oculto, a descubrir en una epéctasis (novedad) permanente en la eternidad, de luz en luz y de gloria en gloria, sin nunca saciarnos plenamente, aunque estaremos saciados, pero con capacidad de más (en esto radica lo novedoso y dinámico del cielo, y no de una forma estática de la eternidad que a alguno le pareciere).
El Amor:
El amor es una parte tan importante del carácter de Dios, que el apóstol Juan escribió: "Dios es amor." Esto significa que la principal preocupación de Dios es el bienestar de otros. Para una definición completa del amor, lea 1ra a Corintios 13.
Para ver el amor en acción podemos ver; la vida de Jesús, su sacrificio en la cruz por los pecados de otros es el acto supremo de amor. El amor de Dios no es un amor de emoción sino de acción. Su amor le da liberalmente al objeto de su afecto, aquellos que escogen seguir a Su hijo, Jesús.
La Fidelidad:
Todo lo que Dios ha prometido se cumple hasta la última palabra. Su fidelidad garantiza este hecho. Él jamás miente. Lo que Él ha dicho en la Biblia acerca de Sí mismo es verdad. Jesús hasta dijo que Él es la Verdad. Esto es extremadamente importante para los aman verdaderamente a Dios, porque es en Su fidelidad donde descansa nuestra esperanza de vida eterna. Él honrará Su promesa de que nuestros pecados serán perdonados y de que nosotros viviremos para siempre con Él.
La Trinidad:
Aunque la palabra misma no es utilizada en la Biblia, la verdad de Dios revelándose a Sí mismo en tres personas está incluida.
El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son llamados Dios, se les adora como Dios, existen eternamente, y hacen cosas que sólo Dios podría hacer. Aunque Dios se revela a Sí mismo en tres personas, Dios es Uno y no puede ser dividido. Cuando Uno de los Tres está activo, todos están involucrados completamente.
La Soberanía:
Este es "el atributo por el cual Él gobierna a Su creación entera." Es la aplicación de Sus otros atributos, de ser omnisciente y omnipotente. Lo hace completamente libre de hacer lo que Él sabe que es lo mejor. Dios está en el control de todo lo que ocurre.
El ser humano todavía tiene libre albedrío, y es único responsable por las decisiones que toma de su vida.
Es increado:
Se deriva de su eternidad, sin un antes ni un después, siempre existe en un eterno presente autoposeído. A Dios nadie lo creó porque siempre existió.
Y su libertad se demuestra ampliamente en la creación, redención y santificación, y en su modo de realizarlas.
Tiene la libertad de obrar, y de decidir cómo va a obrar.
Contrariamente, necesariamente se quiere y ama a sí mismo, se autoposee y contempla, y en ello encuentra su felicidad suprema.
Y sus designios libres creacionales, redentores y santificadores, coexisten en su esencia libre desde toda la eternidad.
Dios en infinita Misericordia, se complace, se gloría, y despliega toda su hermosura cuando ejerce el perdón en su criatura preciosa, el ser humano.
DIOS DE MISERICORDIA
Comprendiendo la Misericordia Dios.
Dios es conocido como un Dios de misericordia y gracia. Sin embargo, Dios es misericordioso hasta con los peores ofensores, pecadores, y transgresores de la ley. Esto significa que aunque Él conoce nuestra culpabilidad, Él jamás ordena el castigo merecido. Sino que tiene paciencia, mucha paciencia, y espera que el pecador se acerque a Él y pide perdón, aunque sea con el pensamiento llore y con el corazón pida su auxilio; "Dios mío".
Dios que todo lo sabe y lee el pensamiento sabe que está pidiendo perdón, entonces una enorme fuga de su Misericordia se vuelca hacia el pecador y recibe el perdón. En ése instante Dios se gloría a sí mismo porque ha ejercido su infinita Misericordia.
Para ampliar esto, el versículo de Romanos 3:23-24 dice: “...todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
Simplemente, todos somos pecadores y no cumplimos con los estándares de justicia que Dios desea que tengamos. Pero, por Su Misericordia y gracia, proveyó una manera para que nuestros pecados fueran perdonados, mediante nuestra aceptación de Jesucristo—aunque no lo merezcamos. Junto con la gracia (haber obtenido el regalo gratis del perdón de Dios, aunque no hemos hecho nada para merecerlo), se nos otorga misericordia, porque nos ama y sólo nos pide que aceptemos a Su Hijo por la fe, es decir por la creencia de que Jesús es el Hijo de Dios y que ha venido a salvarnos.
DIOS DE MISERICORDIA - A QUIÉN SE LE OTORGA?
El Dios de misericordia pide lo siguiente en Miqueas 6:8: "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, y hacer misericordia, y humillarte ante tu Dios." Estas palabras están dirigidas a toda la humanidad.
A todos nosotros se nos está ofreciendo misericordia por igual. Él nos ha mostrado lo que es bueno y responde lo que se requiere de nosotros. El profeta Miqueas le pregunta a Dios, en Miqueas 7:18, "¿Qué Dios eres tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia."
Este pasaje muestra que Dios disfruta el ser Misericordioso, y todavía otorga Misericordia hoy.
Un ejemplo de la Misericordia de Dios hoy es la extraordinaria historia de una mujer llamada Jeanette. Su abuela, Carla, trataba, sin mucho éxito, de instar a Jeanette a que entrara a un programa de rehabilitación de drogas. Su abueal Carla oró a Dios, pidiendo Su intervención por Jeanette.
Carla recordó las palabras de Dios, "¿A quién necesito yo para hacer algo? Recuerda que "SOY YO SOY EL QUE SOY". Yo puedo acabar con la drogadicción de tu nieta, aplastarla y hacer que no regrese. Yo puedo hacer de un leño seco por años, hacerlo reverdecer y dar frutos, porque para Mí nada es imposible"
Carla dijo que ella oraba para que Jesús viniera a su quebrantada familia y sanara a su nieta que tomaba drogas. Jeanette ahora está libre de las drogas y disfrutando de una bendecida relación con su familia. La abuela Carla se apoya en San Lucas que dice 1:50, "Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen [reverencian]."
Existen muchas referencias acerca de la misericordia de Dios por toda la Biblia. Por ejemplo, en Génesis 37 hasta el 45 encontramos la historia de José, el hijo de Jacob. La Misericordia de Dios hacia los hermanos de José por su traición ciertamente es evidente en esta historia. Otras ilustraciones se encuentran en las oraciones del Rey David, en los Salmos. La Misericordia de Dios es inagotable y la encontramos por todas las edades hasta el presente.
JESÚS MISERICORDIOSO. PALABRAS DE JESÚS A SANTA FAUSTINA KOWALSKA:
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mi bondad".
Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón Misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi Misericordia”.
"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas".
“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos son míos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo la cuido”.
"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión".
"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas.
En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna".
"Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia.
Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.
A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia.
Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..."
“Yo soy el Amor y la Misericordia. Quien se acerque a Mí con confianza recibe mi gracia con tal sobreabundancia, que no la puede contener y la irradia sobre los otros”.
“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia".
"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la Misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente.
Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante el sacerdote y confesarle con fe su miseria (los pecados) y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud.
DIOS TIENE ABUNDANTE MISERICORDIA PARA DARNOS
Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud.
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; sino lo hacen en ésta vida, lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde".
"Diles a las almas, hija Mía, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre".
"Escribe esto hija mía: Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado.
No puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente, entonces Mi generosidad para ella no conoce límites.
Mi misericordia la abraza y justifica.
Persigo a los pecadores con Mi misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos vuelven a Mí.
Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me alegro de su retorno. Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón Misericordioso, caerán en mis manos justas.
Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones para saber cuándo latirán para Mí.
Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean".
“Escribe esto para las almas afligidas y que están atravesando algún dolor: Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se descubre ante sus ojos todo el abismo de miseria en que ha caído, no se desespere sino que se arroje con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño entre los brazos de su madre amadísima”.
"Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mí, habla de Mi gran misericordia".
"La pérdida de cada alma, que va al infierno, me sumerge en una tristeza mortal. Tú siempre me consuelas cuando rezas por los pecadores. La oración que más me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada".
"En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que desea sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso.
Hago uso de los castigos cuando me obligan a ello; Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la Misericordia".
"Escribe, hija Mía, que para un alma arrepentida soy la Misericordia misma. La más grande miseria de un alma no enciende Mi ira, sino que Mi Corazón siente una gran Misericordia por ella".
ORACIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA PARA LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES
“Es mi deseo que tengas un conocimiento más profundo del amor que quema Mi corazón, y tú entenderás esto, cuando medites en Mi Pasión. Pidan Mi Misericordia a favor de los pecadores, yo deseo su salvación. Cuando digas esta oración, con un corazón contrito y con fe por el bien de algún pecador, Yo le daré la gracia de la conversión. Esta es la oración:
“¡OH SANGRE Y AGUA QUE BROTASTÉIS DEL CORAZÓN DE JESÚS, COMO UNA FUENTE DE MISERICORDIA PARA NOSOTROS EN TÍ CONFÍO!”.
¡Confianza!"
He aquí la gran insistencia de Jesús en esta devoción. "Arden en Mi las llamas de la Misericordia", dice el Señor;
"Quiero derramarla en el corazón de los hombres".
"Que nadie tema de acercarse a Mí, si el alma es débil, pecadora, y aunque tuviese más pecados que arena hay en el mar, y sus pecados fuesen los más espantosos y horribles que te puedas imaginar;
todo desaparecerá en el abismo de mi Misericordia".
"Escribe que cuanto más grande es su miseria, tanto mayor derecho tienen a mi Misericordia. Llamo a todas las almas a la confianza en el insondable abismo de mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas. No he excluido de ella a ninguna".
"SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TÍ CONFÍO.
JESÚS, MARÍA OS AMO SALVAD LAS ALMAS"
8 de diciembre de 2015
Jubileo extraordinario: Año Santo de la Misericordia y el perdón
Los Atributos de Dios--->
<---Noviembre mes de efecto y gracia.
El Papa Francisco anunció este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Es el Jubileo de la Misericordia, que se iniciará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de Diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la Misericordia. Éste es un tiempo muy valioso que debemos aprobechar, la Misericordia de Dios. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”.
“DIOS ES RICO EN MISERICORDIA” (Ef 2,4)
El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios (Ef 2,4). La apertura del Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, ocurrida en 1965.
Será por tanto un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II. Durante el año del Jubileo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”.
Dante Aligheri lo definía “scriba mansuetudinis Christi”, “narrador de la mansedumbre de Cristo”. Son bien conocidas las parábolas de la misericordia presentes en este Evangelio: la oveja perdida, la moneda extraviada, el padre misericordioso.
El anuncio oficial y solemne del Año Santo tendrá lugar con la lectura y publicación junto a la Puerta Santa de la Bula, el Domingo de la Divina Misericordia, fiesta instituida por San Juan Pablo II que se celebra el domingo siguiente a la Pascua.
Antiguamente, para los Hebreos el jubileo era un año declarado santo, que recurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, en cambio, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos. “La justicia, según la ley de Israel, consistía sobre todo en la protección de los débiles (S. Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente 13).
La Iglesia Católica inició la tradición del Año Santo con el Papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un Jubileo cada siglo. Desde el año 1475 – para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo – el Jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un Jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia.
Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy de hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI (año 1700). Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.
La Iglesia Católica ha dado al Jubileo Hebreo un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.
Con el Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco pone al centro de la atención el Dios Misericordioso que invita a todos, sin excepción a volver hacia Él. El encuentro personal con Dios inspira la virtud de la Misericordia.
Explica el Vicario de Cristo que la indulgencia también se puede ganar para los difuntos, “a ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron”.
El Papa invita a vivir de la Misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total remisión de los pecados cometidos, por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie, y en este sentido escribe “que la indulgencia jubilar plena es fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”.
Finalmente, el Papa considera también a los fieles que frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X, “este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil.
Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad.
Al mismo tiempo –explica-, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
LA PUERTA SANTA
El rito inicial del Jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada. Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto que, durante el tiempo que dure el año Jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” para la salvación de todas las almas.
Después de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores. La Misericordia es un tema muy sentido por el Papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio “miserando atque eligendo”. Se trata de una cita tomada de las homilías de San Beda el Venerable, el cual, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe: “Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me” (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme).
Esta homilía es un homenaje a la Misericordia divina. Una traducción del lema podría ser: “Con ojos de Misericordia”.
En el primer Ángelus después de ser elegido Papa, Francisco decía que: “Al escuchar Misericordia, esta palabra cambia todo.br> Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de Misericordia hace al mundo menos frío y más justo.
Necesitamos comprender bien esta Misericordia de Dios, este Padre Misericordioso que tiene tanta paciencia” (Ángelus del 17 de marzo de 2013).
También en este año 2013, en el Ángelus del 11 de enero, manifestó: “Estamos viviendo el tiempo de la Misericordia. Éste es el tiempo de la Misericordia. Hay tanta necesidad hoy de Misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”.
Y en el mensaje para la Cuaresma del 2015, el Santo Padre escribe: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de Misericordia en medio del mar de la indiferencia”.
En el texto de la edición castellana de la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" el término "isericordia aparece repetida 29 veces.
El Papa Francisco ha confiado al Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización la organización del Jubileo de la Misericordia.
En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco escribió una carta a Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, donde se lee como el Santo Padre destaca algunos puntos importantes para “facilitar que sea un auténtico momento de encuentro con la Misericordia de Dios para todos los creyentes”.
El Obispo de Roma habla en primer lugar de los peregrinos que en cada diócesis o en Roma vivirán esta gracia del Jubileo, y explica que deberán hacer una “breve peregrinación” hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión.
Así mismo recuerda que es importante que este momento esté unido al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la Misericordia.
Francisco nombra en su carta a Mons. Fisichella a quienes por diversos motivos no podrán llegar a la Puerta Santa, como los ENFERMOS, LOS ANCIANOS, O LAS PERSONAS QUE ESTÁN SOLAS y asegura que “también a través de los diversos "medios de comunicación", radio, televisión, internet, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.
También dedica unas palabras a los PRESOS que están en cárceles, y les recuerda que “la Misericordia del Padre quiere estar cerca de sus hijos para quienes más necesitan de su perdón”. Así mismo explica que en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y se lee en la carta:
“que cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la "Puerta Santa", porque la Misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
EL PAPA ABRIÓ LA PUERTA SANTA DE SAN PEDRO CERRADA DURANTE 15 AÑOS
El papa Francisco inauguró hoy 8 de Diciembre el Año Santo extraordinario de la Iglesia católica al abrir la Puerta Santa de la Básilica de San Pedro, que estuvo cerrada durante casi 15 años.
En la ceremonia en el portal norte de la basílica, un ritual que tiene 500 años de antigüedad, participó también el antecesor de Francisco, el Papa emérito Benedicto XVI. El Año Santo, llamado en esta ocasión "Jubileo de la Misericordia", se prolongará hasta el 20 de noviembre de 2016 y ofrece a los creyentes un perdón total de sus pecados.
"¿Es esta la puerta del Señor?", preguntó el jefe de la Iglesia católica al dirigirse al portal de bronce. "Abra para mí las puertas de la justicia", agregó. En su homilía, el pontífice ensalzó el Año Santo llamándolo un "regalo de gracia".
Durante el Año Santo, los peregrinos que deseen tanto atravesar la Puerta Santa para obtener la indulgencia como hacer el recorrido a través de la avenida que desemboca en la Plaza San Pedro deberán registrarse en el sitio oficial www.im.va, que también servirá de apoyo para informaciones en lo que el promotor del Jubileo Rino Fisichella describió como "el primero en la era de internet y las redes sociales".
A partir del próximo domingo también podrán abrir sus Puertas Santas todas las catedrales en el mundo. El papa quiere que el "Jubileo de la Misericordia" se pueda celebrar en todo el mundo. Durante su reciente visita a la República Centroafricana, Francisco ya había abierto una Puerta Santa, la de la catedral de Bangui.
¿CÓMO OBTENER INDULGENCIA PLENARIA DURANTE TODO EL AÑO DE LA MISERICORDIA?
En su carta por el Año de la Misericordia, el Papa Francisco explicó las formas en las que los fieles podrán obtener la indulgencia durante este jubileo; ya sea en Roma, ó en cualquier lugar del mundo e incluso en las cárceles. El Santo Padre también explica el modo en el que deben proceder los enfermos y ancianos para obtener ésta "importantísima" gracia.
En cualquiera de los siguientes casos que se mencionan para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre (Padrenuestro, Avemaría, Gloria y el Credo).
1.- Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.
2.- “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía con un reflexión sobre la Misericordia”.
El Papa precisa que “será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y deben rezar por mí, oraciones y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.
3.- El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.
“De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”, resalta el Papa.
4.- Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad”.
“Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.
5.- Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
6.- Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.
HAY CATORCE OBRAS DE MISERICORDIA
PARA GANAR INDULGENCIA PLENARIA
EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA.:
SIETE CORPORALES Y SIETE ESPIRITUALES
I.- Obras de misericordia corporales:
En su mayoría salen de una lista hecha por el Jesús en su descripción del Juicio Final. Son:
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos
II.- Obras de misericordia espirituales:
Han sido tomadas por la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc. Son:
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.
CONFESARSE AL MENOS UNA VEZ AL MES DURANTE TODO EL AÑO DE LA MISERICORDIA
Desde la Santa Sede, Mons. Philip Egan alentó a los fieles a recurrir al Sacramento de la Reconciliación al menos una vez al mes, durante todo el Año Jubilar de la Misericordia convocado por el Papa Francisco.
El Año de la Misericordia comenzará el 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y culminará el 20 de noviembre de 2016, Solemnidad de Cristo Rey.
En su carta pastoral titulada “La Misericordia de Dios”, Mons. Egan expresó su deseo de “incentivar a toda nuestra gente a responder a la Misericordia de Dios, emprender una renovación de vida, reconocer sus pecados y recibir más frecuentemente –digamos una vez al mes– el Sacramento de la Reconciliación”.
“¡No hay nada como una buena Confesión con el gozo de encontrarse uno a uno con nuestro Salvador, Jesucristo!”, aseguró.
El Prelado destacó que el propósito del Año Jubilar es “proclamar y recibir la amorosa misericordia de Dios”.
Dios, dijo Mons. Egan, “llama a los pecadores, a ti y a mí, a ser discípulos en Su Cuerpo, la Iglesia. Quiere que cambiemos. Quiere que seamos libres de la miseria del pecado y nos ayudemos a alcanzar nuestro potencial”.
“(Dios) quiere hacernos santos y llevarnos un día al cielo”, aseguró.
En el caso de su diócesis, señaló el Obispo, se establecerán dos santuarios a los cuales los fieles podrán peregrinar, para cruzar sus Puertas Santas y recibir la indulgencia plenaria ofrecida en el Jubileo. Estas serán la Catedral de Saint John y la iglesia de Saint Edmund en Inglaterra.
LISTA DE LOS AÑOS JUBILARES CON LOS RESPECTIVOS PAPAS:
año 1300: Bonifacio VIII
año 1350: Clemente VI
año 1390: proclamado por Urbano VI, presidido por Bonifacio IX
año 1400: segundo jubileo de Bonifacio IX
año 1423: Martín V
año 1450: Nicolás V
año 1475: proclamado por Pablo II, presidido por Sixto IV
año 1500: Alejandro VI
año 1525: Clemente VII
año 1550: proclamado por Pablo III, presidido por Julio III
año 1575: Gregorio XIII
año 1600: Clemente VIII
año 1625: Urbano VIII
año 1650: Inocencio X
año 1675: Clemente X
año 1700: Abierto por Inocencio XII, concluido por Clemente XI
año 1725: Benedicto XIII
año 1750: Benedicto XIV
año 1775: proclamado por Clemente XIV, presidido por Pío VI
año 1825: León XII
año 1875: Pío IX
año 1900: León XIII
año 1925: Pío XI
año 1933: Pío XI
año 1950: Pío XII
año 1975: Pablo VI
año 1983: Juan Pablo II
año 2000: Juan Pablo II
año 2015: Francisco
En los años 1800 y 1850 no hubo Jubileo a causa de las circunstancias políticas de la época.
El PERDÓN DE DIOS NO SE PUEDE NEGAR AL QUE SE HAYA ARREPENTIDO
Otro de los importantes puntos en los que el Papa incide en su carta es el hecho de como algunas personas viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo, explica.
Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir.
Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto, y recuerda que “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”.
Así asegura que por este motivo ha decidido conceder “a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.
SÍNTESIS DE LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA
El Papa ha determinado la concesión de la indulgencia del próximo Jubileo mediante una carta a Mon. Fisichella, Presidente del Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización, en la que manifiesta el deseo de que el jubileo “sea un auténtico momento de encuentro con la Misericordia de Dios para todos los creyentes”.
En este artículo se resume únicamente el contenido de la carta en los puntos más concretos que establece el Romano Pontífice. También se proporcionan enlaces a las voces del Diccionario de Derecho Canónico más relacionadas.
Sobre el modo de ganar la indulgencia:
1) Realizar una breve peregrinación -como signo del deseo profundo de auténtica conversión- hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, en los santuarios y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares.
2) Unir esa peregrinación, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación (La confesión) y a la celebración de la Santa Eucaristía(La Santa Misa), con la profesión de fe y las oraciónes por el Papa y sus intenciones.
3) Los enfermos y las personas ancianas y solas: recibir la comunión o participar en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, radio, televisión, o internet en vivo.
4) Los presos en las capillas de las cárceles; cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración a Dios, será como atravesar la puerta Santa.
5) Obras de misericordia: cada vez que un fiel realice personalmente una o más de estas obras obtiene la indulgencia jubilar.
6) La indulgencia jubilar se puede ganar también para los difuntos.
Otras disposiciones:
1) En el Año jubilar todos los sacerdotes tiene la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden perdón.
2) Durante el Año Santo Jubilar también quienes se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X para la confesión, recibirán válida y lícitamente la absolución.
<---Noviembre mes de efecto y gracia.
El Papa Francisco anunció este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Es el Jubileo de la Misericordia, que se iniciará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de Diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la Misericordia. Éste es un tiempo muy valioso que debemos aprobechar, la Misericordia de Dios. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”.
“DIOS ES RICO EN MISERICORDIA” (Ef 2,4)
El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios (Ef 2,4). La apertura del Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, ocurrida en 1965.
Será por tanto un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II. Durante el año del Jubileo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”.
Dante Aligheri lo definía “scriba mansuetudinis Christi”, “narrador de la mansedumbre de Cristo”. Son bien conocidas las parábolas de la misericordia presentes en este Evangelio: la oveja perdida, la moneda extraviada, el padre misericordioso.
El anuncio oficial y solemne del Año Santo tendrá lugar con la lectura y publicación junto a la Puerta Santa de la Bula, el Domingo de la Divina Misericordia, fiesta instituida por San Juan Pablo II que se celebra el domingo siguiente a la Pascua.
Antiguamente, para los Hebreos el jubileo era un año declarado santo, que recurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, en cambio, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos. “La justicia, según la ley de Israel, consistía sobre todo en la protección de los débiles (S. Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente 13).
La Iglesia Católica inició la tradición del Año Santo con el Papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un Jubileo cada siglo. Desde el año 1475 – para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo – el Jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un Jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia.
Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy de hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI (año 1700). Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.
La Iglesia Católica ha dado al Jubileo Hebreo un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.
Con el Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco pone al centro de la atención el Dios Misericordioso que invita a todos, sin excepción a volver hacia Él. El encuentro personal con Dios inspira la virtud de la Misericordia.
Explica el Vicario de Cristo que la indulgencia también se puede ganar para los difuntos, “a ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron”.
El Papa invita a vivir de la Misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total remisión de los pecados cometidos, por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie, y en este sentido escribe “que la indulgencia jubilar plena es fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”.
Finalmente, el Papa considera también a los fieles que frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X, “este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil.
Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad.
Al mismo tiempo –explica-, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
LA PUERTA SANTA
El rito inicial del Jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada. Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto que, durante el tiempo que dure el año Jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” para la salvación de todas las almas.
Después de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores. La Misericordia es un tema muy sentido por el Papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio “miserando atque eligendo”. Se trata de una cita tomada de las homilías de San Beda el Venerable, el cual, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe: “Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me” (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme).
Esta homilía es un homenaje a la Misericordia divina. Una traducción del lema podría ser: “Con ojos de Misericordia”.
En el primer Ángelus después de ser elegido Papa, Francisco decía que: “Al escuchar Misericordia, esta palabra cambia todo.br> Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de Misericordia hace al mundo menos frío y más justo.
Necesitamos comprender bien esta Misericordia de Dios, este Padre Misericordioso que tiene tanta paciencia” (Ángelus del 17 de marzo de 2013).
También en este año 2013, en el Ángelus del 11 de enero, manifestó: “Estamos viviendo el tiempo de la Misericordia. Éste es el tiempo de la Misericordia. Hay tanta necesidad hoy de Misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”.
Y en el mensaje para la Cuaresma del 2015, el Santo Padre escribe: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de Misericordia en medio del mar de la indiferencia”.
En el texto de la edición castellana de la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" el término "isericordia aparece repetida 29 veces.
El Papa Francisco ha confiado al Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización la organización del Jubileo de la Misericordia.
En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco escribió una carta a Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, donde se lee como el Santo Padre destaca algunos puntos importantes para “facilitar que sea un auténtico momento de encuentro con la Misericordia de Dios para todos los creyentes”.
El Obispo de Roma habla en primer lugar de los peregrinos que en cada diócesis o en Roma vivirán esta gracia del Jubileo, y explica que deberán hacer una “breve peregrinación” hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión.
Así mismo recuerda que es importante que este momento esté unido al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la Misericordia.
Francisco nombra en su carta a Mons. Fisichella a quienes por diversos motivos no podrán llegar a la Puerta Santa, como los ENFERMOS, LOS ANCIANOS, O LAS PERSONAS QUE ESTÁN SOLAS y asegura que “también a través de los diversos "medios de comunicación", radio, televisión, internet, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.
También dedica unas palabras a los PRESOS que están en cárceles, y les recuerda que “la Misericordia del Padre quiere estar cerca de sus hijos para quienes más necesitan de su perdón”. Así mismo explica que en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y se lee en la carta:
“que cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la "Puerta Santa", porque la Misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
EL PAPA ABRIÓ LA PUERTA SANTA DE SAN PEDRO CERRADA DURANTE 15 AÑOS
El papa Francisco inauguró hoy 8 de Diciembre el Año Santo extraordinario de la Iglesia católica al abrir la Puerta Santa de la Básilica de San Pedro, que estuvo cerrada durante casi 15 años.
En la ceremonia en el portal norte de la basílica, un ritual que tiene 500 años de antigüedad, participó también el antecesor de Francisco, el Papa emérito Benedicto XVI. El Año Santo, llamado en esta ocasión "Jubileo de la Misericordia", se prolongará hasta el 20 de noviembre de 2016 y ofrece a los creyentes un perdón total de sus pecados.
"¿Es esta la puerta del Señor?", preguntó el jefe de la Iglesia católica al dirigirse al portal de bronce. "Abra para mí las puertas de la justicia", agregó. En su homilía, el pontífice ensalzó el Año Santo llamándolo un "regalo de gracia".
Durante el Año Santo, los peregrinos que deseen tanto atravesar la Puerta Santa para obtener la indulgencia como hacer el recorrido a través de la avenida que desemboca en la Plaza San Pedro deberán registrarse en el sitio oficial www.im.va, que también servirá de apoyo para informaciones en lo que el promotor del Jubileo Rino Fisichella describió como "el primero en la era de internet y las redes sociales".
A partir del próximo domingo también podrán abrir sus Puertas Santas todas las catedrales en el mundo. El papa quiere que el "Jubileo de la Misericordia" se pueda celebrar en todo el mundo. Durante su reciente visita a la República Centroafricana, Francisco ya había abierto una Puerta Santa, la de la catedral de Bangui.
¿CÓMO OBTENER INDULGENCIA PLENARIA DURANTE TODO EL AÑO DE LA MISERICORDIA?
En su carta por el Año de la Misericordia, el Papa Francisco explicó las formas en las que los fieles podrán obtener la indulgencia durante este jubileo; ya sea en Roma, ó en cualquier lugar del mundo e incluso en las cárceles. El Santo Padre también explica el modo en el que deben proceder los enfermos y ancianos para obtener ésta "importantísima" gracia.
En cualquiera de los siguientes casos que se mencionan para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre (Padrenuestro, Avemaría, Gloria y el Credo).
1.- Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.
2.- “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía con un reflexión sobre la Misericordia”.
El Papa precisa que “será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y deben rezar por mí, oraciones y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.
3.- El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.
“De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”, resalta el Papa.
4.- Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad”.
“Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.
5.- Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
6.- Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.
HAY CATORCE OBRAS DE MISERICORDIA
PARA GANAR INDULGENCIA PLENARIA
EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA.:
SIETE CORPORALES Y SIETE ESPIRITUALES
I.- Obras de misericordia corporales:
En su mayoría salen de una lista hecha por el Jesús en su descripción del Juicio Final. Son:
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos
II.- Obras de misericordia espirituales:
Han sido tomadas por la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc. Son:
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.
CONFESARSE AL MENOS UNA VEZ AL MES DURANTE TODO EL AÑO DE LA MISERICORDIA
Desde la Santa Sede, Mons. Philip Egan alentó a los fieles a recurrir al Sacramento de la Reconciliación al menos una vez al mes, durante todo el Año Jubilar de la Misericordia convocado por el Papa Francisco.
El Año de la Misericordia comenzará el 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y culminará el 20 de noviembre de 2016, Solemnidad de Cristo Rey.
En su carta pastoral titulada “La Misericordia de Dios”, Mons. Egan expresó su deseo de “incentivar a toda nuestra gente a responder a la Misericordia de Dios, emprender una renovación de vida, reconocer sus pecados y recibir más frecuentemente –digamos una vez al mes– el Sacramento de la Reconciliación”.
“¡No hay nada como una buena Confesión con el gozo de encontrarse uno a uno con nuestro Salvador, Jesucristo!”, aseguró.
El Prelado destacó que el propósito del Año Jubilar es “proclamar y recibir la amorosa misericordia de Dios”.
Dios, dijo Mons. Egan, “llama a los pecadores, a ti y a mí, a ser discípulos en Su Cuerpo, la Iglesia. Quiere que cambiemos. Quiere que seamos libres de la miseria del pecado y nos ayudemos a alcanzar nuestro potencial”.
“(Dios) quiere hacernos santos y llevarnos un día al cielo”, aseguró.
En el caso de su diócesis, señaló el Obispo, se establecerán dos santuarios a los cuales los fieles podrán peregrinar, para cruzar sus Puertas Santas y recibir la indulgencia plenaria ofrecida en el Jubileo. Estas serán la Catedral de Saint John y la iglesia de Saint Edmund en Inglaterra.
LISTA DE LOS AÑOS JUBILARES CON LOS RESPECTIVOS PAPAS:
año 1300: Bonifacio VIII
año 1350: Clemente VI
año 1390: proclamado por Urbano VI, presidido por Bonifacio IX
año 1400: segundo jubileo de Bonifacio IX
año 1423: Martín V
año 1450: Nicolás V
año 1475: proclamado por Pablo II, presidido por Sixto IV
año 1500: Alejandro VI
año 1525: Clemente VII
año 1550: proclamado por Pablo III, presidido por Julio III
año 1575: Gregorio XIII
año 1600: Clemente VIII
año 1625: Urbano VIII
año 1650: Inocencio X
año 1675: Clemente X
año 1700: Abierto por Inocencio XII, concluido por Clemente XI
año 1725: Benedicto XIII
año 1750: Benedicto XIV
año 1775: proclamado por Clemente XIV, presidido por Pío VI
año 1825: León XII
año 1875: Pío IX
año 1900: León XIII
año 1925: Pío XI
año 1933: Pío XI
año 1950: Pío XII
año 1975: Pablo VI
año 1983: Juan Pablo II
año 2000: Juan Pablo II
año 2015: Francisco
En los años 1800 y 1850 no hubo Jubileo a causa de las circunstancias políticas de la época.
El PERDÓN DE DIOS NO SE PUEDE NEGAR AL QUE SE HAYA ARREPENTIDO
Otro de los importantes puntos en los que el Papa incide en su carta es el hecho de como algunas personas viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo, explica.
Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir.
Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto, y recuerda que “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”.
Así asegura que por este motivo ha decidido conceder “a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.
SÍNTESIS DE LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA
El Papa ha determinado la concesión de la indulgencia del próximo Jubileo mediante una carta a Mon. Fisichella, Presidente del Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización, en la que manifiesta el deseo de que el jubileo “sea un auténtico momento de encuentro con la Misericordia de Dios para todos los creyentes”.
En este artículo se resume únicamente el contenido de la carta en los puntos más concretos que establece el Romano Pontífice. También se proporcionan enlaces a las voces del Diccionario de Derecho Canónico más relacionadas.
Sobre el modo de ganar la indulgencia:
1) Realizar una breve peregrinación -como signo del deseo profundo de auténtica conversión- hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, en los santuarios y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares.
2) Unir esa peregrinación, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación (La confesión) y a la celebración de la Santa Eucaristía(La Santa Misa), con la profesión de fe y las oraciónes por el Papa y sus intenciones.
3) Los enfermos y las personas ancianas y solas: recibir la comunión o participar en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, radio, televisión, o internet en vivo.
4) Los presos en las capillas de las cárceles; cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración a Dios, será como atravesar la puerta Santa.
5) Obras de misericordia: cada vez que un fiel realice personalmente una o más de estas obras obtiene la indulgencia jubilar.
6) La indulgencia jubilar se puede ganar también para los difuntos.
Otras disposiciones:
1) En el Año jubilar todos los sacerdotes tiene la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden perdón.
2) Durante el Año Santo Jubilar también quienes se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X para la confesión, recibirán válida y lícitamente la absolución.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









